Historia y cultura viva. A lo largo y ancho de la región, Cofradías danzan celebrando el nacimiento del “Creador”
La Danza Negritos de Huánuco es una de las versiones más conocidas de este género en el país, erigiéndose por su esplendor visual y sus componentes, en un emblema de la tradición popular huanuqueña y de su compleja historia.
Las referencias históricas indicarían que no habrían llegado a la región grandes contingentes de población de origen africano, presencia que además parece haberse limitado al primer siglo de vida colonial.
HISTORIA
Una historia difundida en varios textos atribuye el origen de la danza a las iniciativas de Fermín García Gorrochano, caballero español que hacia 1620 residía en una finca ubicada en lo que es hoy el perímetro de la Plaza de Armas de Huánuco, quien reorganizaría las danzas religiosas originarias de sus esclavos bajo un patrón de danza cortesano, como vehículo de veneración al Niño Jesús.
De esta iniciativa no solo saldría el nombre del personaje de la cuadrilla llamado “Corrochano” o “Corochano”, sino el frecuente recurso del látigo, que remite al uso de la fuerza por parte del patrón español, tanto sobre los esclavos como sobre las poblaciones nativas sometidas al régimen de servidumbre.

Desde sus orígenes en el Virreinato, la organización de esta danza estuvo a cargo de las cofradías, organizaciones dedicadas al culto y mantención de los templos, correspondientes a los barrios y anexos antiguos de la ciudad de Huánuco, las cuales organizaban el cuerpo de baile de negritos bajo la modalidad de cuadrillas.
Las cofradías de los barrios de Huallayco y San Juan son de las primeras de las que se tiene registro que organizaron cuadrillas de Negritos. Esta forma de organización fue superada por el crecimiento urbano del siglo XX, siendo las cofradías del centro de la ciudad las únicas de corte tradicional que se mantienen hoy en día.
Actualmente, son las cofradías de los barrios, distribuidas por los actuales distritos de la ciudad de Huánuco y de los distritos dentro de la provincia homónima, quienes conforman las cuadrillas de Negritos.
PERSONAJES
Protagoniza esta expresión el cuerpo de baile conocido como cuadrilla, que consta de 25 a 30 miembros repartido en dos secciones diferenciadas, y que incorpora personajes jerarquizados como un microcosmos social.
El cuerpo principal de la cuadrilla está compuesto por los “negritos pampas”, definidos popularmente como esclavos, organizados por lo general en doce parejas de danzantes. Dos de ellos tienen el papel de caporales, escogidos de entre los mejores intérpretes de esta danza, que a modo de capataces de hacienda ordenan las mudanzas o pasos a seguir.
Otros dos asumen el papel de guiadores, responsables de que los pampas sigan las órdenes de los caporales, y actúan a veces de suplentes. El otro conjunto está formado por una serie de personajes de alta jerarquía y sus albaceas.

Al frente de todos se presenta una pareja compuesta por el turco y la dama, quienes dominan el grupo a manera de soberanos, quienes son acompañados por los “corochanos”, en número variable, y dos abanderados o portaestandartes.
Tradicionalmente interpretados por varones, a excepción de la dama, en algunos casos las cofradías incluyen a personas de menor edad como parte de la comparsa, y en otros casos se considera parte a las personas que hacen de cargadores de la anda del Niño Jesús, usualmente mujeres jóvenes, durante la procesión. Las cuadrillas se turnan cada cuatro días durante este ciclo festivo.
El dato
En julio del 2021, en plena Pandemia del COVID-19, el Ministerio de Cultura declaró ayer a la danza Los Negritos de Huánuco como Patrimonio Cultural de la Nación, por constituir una variante particular de un género de danza muy difundido en toda la región andina y que expresa una intensa devoción religiosa a través de una estética de gran riqueza visual, musical y dancística que la ha convertido en emblema de identidad para el departamento de Huánuco.




