Comunidades altoandinas han logrado recuperar 226 variedades de papa, a través de prácticas ancestrales y cinco años de capacitación en desarrollo sostenible.
Esta iniciativa contribuirá a la seguridad alimentaria, conservación de la agrobiodiversidad y a la resiliencia frente al cambio climático en Perú.
César Sotomayor, coordinador nacional del proyecto GEF Agrobiodiversidad SIPAM, explicó que en los últimos cuatro años, en las comunidades altoandinas de Huancavelica, Apurímac, Cusco y Puno, se han recuperado 226 variedades de cultivos en más de 6000 hectáreas junto a más de 1700 familias.
En Huancavelica, se tienen 72 variedades recuperadas, en 16 comunidades involucradas y, aproximadamente, 500 familias que participan a través de la implementación del mecanismo de Retribución por Servicios de Conservación de la Agrobiodiversidad – ResCA.
Además, 72 comunidades han incorporado prácticas de manejo integradas para favorecer la conservación de la agrobiodiversidad, como humedales, qochas, siembra y cosecha de agua, forestación y reforestación con especies nativas, agua para riego.
Las mujeres también se han empoderado en las labores de cosecha y se han convertido en líderes de emprendimientos que comercializan en Lima, a través de la aplicación “Kusikuy”.




