César Kanashiro Castañeda
Las exigencias de la competitividad están íntimamente ligadas al desarrollo de la tecnología y la innovación, por lo que estos factores se han convertido rápidamente en un factor crucial para la supervivencia y competitividad de la empresa.
La innovación representa aquellos cambios que, basados en el conocimiento, generan valor. Esos conocimientos pueden adquirir formas de conocimiento organizacional, gerencial o tecnológico. Generalmente, las innovaciones se pueden clasificar en función de su impacto en productos o servicios de la empresa, los procesos que la hacen posible y la gestión. No obstante, independientemente del tipo de innovación, generalmente, esta se lleva a cabo a través de los recursos tecnológicos.
Debido a la importancia de este factor, varios estudios han analizado la incidencia de la innovación en la competitividad de la empresa y han llegado a la conclusión de que las empresas que invierten en investigación y desarrollo y llevan a cabo prácticas innovadoras tienen mayor posibilidad de permanecer en el mercado e incrementar su rendimiento.
El concepto de calidad tiene un amplio despliegue en el siglo XX, pero desde mucho tiempo antes, se ha apreciado la preocupación por el trabajo bien hecho y por la consideración de una serie de normas que aseguren la calidad de un producto o servicio, por ello este aspecto es uno de los más valorados en la competitividad.
El movimiento de las incubadoras de empresas comenzó en la década de los años 30 en la Universidad de Stanford. A través de estas incubadoras de empresas se estimula la creación de empresas o productos intensivos en tecnología a partir del conocimiento generado y el capital humano generado en universidades y centros de investigación.
Uno de los colaboradores en la Incubadora de Negocios y Emprendedores de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Maldonado (2012), menciona ¨Las incubadoras de empresas son la respuesta a los cambios de la competitividad global y los alcances de las Instituciones de Educación Superior (IES) para tomar un rumbo más agresivo referente al perfil de egreso del estudiante¨. Agregando que ¨Entre los años de 1950 y 1980, los egresados de las IES tenían como finalidad la inserción al mercado laboral una vez agotados los requerimientos para su titilación. En la actualidad, con la presencia de la competitividad en el ámbito mundial, inició un cambio en las estructuras de aprendizaje en el nivel superior, desarrollando una actitud emprendedora para la opción laboral. Este movimiento ha llevado a rediseñar e implementar modelos de programas de emprendedores, incubadoras de empresas y de capital semilla para proyectos que tengan viabilidad productiva¨.
El modelo de incubadoras de empresas consta de tres etapas:
1 Previo a incubación: dependiendo del grado de avance en el proyecto, hay diferentes entregables; lo principal es dar asesoría al emprendedor para darle forma en un escenario de mercadotecnia, donde queden claros detalles como beneficio para el cliente, definición del producto, definición del mercado y modelo de negocio. Esta consultoría no tiene costo e incluye también orientación para el desarrollo de un estudio de mercado para ver viabilidad de la idea. Si el emprendedor ya está más avanzado en la construcción de la empresa pasa directamente a un comité interno de evaluación de proyectos y si es aceptado, se firma un contrato.
2 Incubación: consiste en treinta horas aproximadas de asesoría para desarrollar el plan de negocios, con un costo de ocho mil quinientos pesos a pagarse en seis meses. Hay que tener en cuenta que además del proyecto, se evalúan habilidades empresariales del emprendedor para trabajar en todas las áreas de oportunidad. Se concluye con un documento de plan de negocios que pasa a un comité externo que lo evalúa desde el punto de vista técnico y económico. Cuando el incubando (emprendedor) llega a este punto, se dice que está “graduado del proceso de incubación”.
3 Después de la incubación: con el objetivo de monitorear el desempeño de las empresas graduadas, se da acompañamiento por seis meses más, donde también es posible vincular el proyecto a una línea de crédito para poder acceder a algún financiamiento.
Por lo que es muy importante el rol de las instituciones gremiales de las MYPES así como las Instituciones educativas superiores y las universidades para la divulgación de recursos y conocimiento para los emprendedores de nuestra región. Siendo Un aspecto relevante es el papel decisivo de la universidad en la generación incubadoras de empresas de base tecnológica. Pero no se trata de cualquier tipo de universidad, sino de aquéllas que por su trayectoria han desarrollado un conjunto de vínculos con la industria (apoyándose en su capacidad innovadora originada por la investigación científica y tecnológica realizada en su seno). En los países industrializados, la relación establecida entre la universidad y la industria ha sido, en la mayoría de los casos, iniciativa y necesidad de los propios empresarios y de una larga tradición en la que los empresarios ven a la universidad como fuente conocimiento y generadora de capital.




