Cómo Steve Jobs puso fin a la impuntualidad de su secretaria con un vehículo de alta gama

La figura de Steve Jobs, cofundador de Apple, sigue generando debates y análisis a casi 13 años de su fallecimiento. Más allá de las innovaciones tecnológicas que revolucionaron la industria, su estilo de liderazgo, a menudo controvertido, es objeto de estudio. Anécdotas sobre su peculiar manera de gestionar problemas y motivar a su equipo resurgen constantemente, ofreciendo una visión multifacética de un visionario que marcó una época. Su capacidad para tomar decisiones rápidas e impactantes es una característica recurrente en las historias que circulan sobre su paso por la compañía.

Según la investigación publicada por El Comercio, un episodio en particular, relatado por Ron Givens, exdirector de calidad de Apple, ilumina la singular forma en que Jobs abordaba los inconvenientes laborales.

La historia, centrada en la secretaria de Givens, revela una faceta poco convencional del ejecutivo. La empleada llegaba con frecuencia tarde al trabajo, debido a problemas recurrentes con su automóvil. Lejos de recurrir a las sanciones habituales, Jobs optó por una solución drástica: le obsequió un Jaguar nuevo, con la instrucción de que no volviera a retrasarse. Este gesto, según Givens, era característico de Jobs, quien solía sorprender a sus colaboradores con acciones inesperadas.

Givens explicó que estas acciones, aunque extremas, tenían un propósito: mantener al equipo enfocado en los objetivos de Apple. La presión por la innovación y la excelencia era constante, y Jobs buscaba eliminar cualquier obstáculo que pudiera afectar el rendimiento. Es sabido que Jobs tenía una visión muy clara de lo que quería lograr con Apple, y no dudaba en tomar medidas poco ortodoxas para alcanzar sus metas.

La anécdota del Jaguar contrasta con la imagen de un líder exigente, incluso temido, que se ha construido en torno a Jobs. Sin embargo, también muestra su capacidad para solucionar problemas de forma creativa y su disposición a invertir en el bienestar de su equipo, aunque de una manera poco común. Este tipo de decisiones, aunque discutibles, reflejan su particular filosofía de gestión.

Otro testimonio que refuerza esta imagen es el de Guy Kawasaki, quien ocupó un puesto relevante en Apple. Kawasaki relata un episodio en el que Jobs le solicitó su opinión sobre la empresa Knoware. Su respuesta fue directa y honesta: los productos de Knoware le parecían “mediocres, aburridos y simples”. Posteriormente, Jobs presentó a Kawasaki al CEO de Knoware, Archie McGill.

Según Kawasaki, el fallecido cofundador de Apple valoraba la lealtad, la valentía y la claridad en su equipo. Buscaba personas dispuestas a desafiar el status quo y a expresar sus opiniones con franqueza, incluso si estas eran contrarias a las suyas. Esta búsqueda de la verdad y la excelencia era una constante en su liderazgo, y se reflejaba en la cultura de innovación que promovió en Apple.