CÓMO SE AVISORA EL PROCESO ELECTORAL PERUANO

LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez
19.08.25
El Perú se aproxima a un proceso electoral, que lejos de ser una esperanza para la consolidación de la institucionalidad y el fortalecimiento del régimen democrático, tiene los vicios de una dictadura, apoyada desde arriba por un sistema manipulador y que, lejos de obedecer al desarrollo del país y al bienestar de la población, vemos con estupor que solo se quieren perpetuar en el poder quienes están usufructuando el presupuesto nacional para beneficio personal y de pequeñas élites.


Prueba de ello son las modificaciones hechas a nuestra Carta Magna con el único fin de perpetuarse en el poder, que ha pasado a ser un poder congresal sin el mínimo atisbo de sensibilidad social o de identidad nacional, y para ello han centralizado el poder. Ya no existe independencia del Poder Judicial, del Ministerio Público, del Poder Electoral, y el Ejecutivo se ha convertido en una caja de resonancia, donde prima el reparto de torta —es decir, de ministerios y comisiones— para usufructuar de las obras públicas.


Lo más preocupante es la cantidad de seudocandidatos que ya se perfilan, no porque fueron elegidos en contiendas electorales en cada una de sus agrupaciones políticas, sino porque son los dueños de cada agrupación. Y entonces hay que seguir con la cantaleta de perpetuarse en el poder para que no caiga en manos de izquierdistas o caviares, un buen pretexto para hacer lo que están haciendo. Es decir, están endeudando al país por décadas para poder tener todas las gollerías que tienen en el Congreso: ellos dan las leyes y ellos son los beneficiarios.


Ah, porque si surge alguna protesta del pueblo, entonces allí sí tenemos a nuestros hermanos de las fuerzas del orden disparando para incrementar el miedo que ya bastante tiene la población con las mafias y la delincuencia creciente. De ser uno de los países más pacíficos y solidarios, hoy nos hemos convertido en uno de los más peligrosos, porque para la delincuencia no hay una estrategia que permita frenar este problema.


Digo esto con mucha preocupación, por la pobreza y el desempleo crecientes, la desnutrición que viven nuestros niños con porcentajes altísimos, la falta de calidad en la educación en todos los niveles, la desarticulación que vive el país, pese a tener obras inconclusas de carreteras y caminos que nos permitan sacar los productos, tanto agrícolas, ganaderos, mineros, artesanales. Aún no somos un país articulado, porque eso da paso a la informalidad, y las pocas carreteras que tenemos debemos pagar a altos costos de peajes, que por supuesto afecta al gran sector de la población que se dedica al transporte como medio de sobrevivencia para tener un ingreso diario para su sustento.


Se precisa de una reforma electoral, donde la presentación de partidos no sea una feria de candidatos dueños de sus partidos, donde estos tengan que pagar su propaganda electoral, la cual debe transmitirse en mensajes basados en sus planes de trabajo, plataformas de lucha contra la corrupción y la delincuencia, el respeto irrestricto a la separación de poderes para su independencia. Eso sería estar con miras a mejorar la realidad del país, con gente que tenga méritos y profesionalismo. Tener sábanas de candidatos en las cédulas electorales no va a permitir escoger una propuesta sana y productiva para el país, sino que votarán por los rostros que la gente conoce (por el bajo nivel educativo), pese a que no tienen la mejor carta de presentación. No se trata de derechizar o izquierdizar; en el Perú no tenemos ese problema. Se trata de tener un proceso electoral que permita consolidar la democracia, con la libertad, justicia y el desarrollo del país con toda su diversidad cultural y etnolingüística. Parece que aún estamos lejos de entender el sistema republicano democrático como tal, pero aún albergamos ese sueño.