Dado que no todas las instituciones educativas adoptan esta costumbre, es muchos suelen preguntar y preguntarse cómo influye el uniforme escolar en el rendimiento académico de los estudiantes.
A simple vista, podría parecer que los resultados de formarse en un centro de estudios con uniforme y uno que los deja de lado serían prácticamente iguales, pero hay ciertos aspectos no tan visibles que deben ser considerados en este tipo de casos, cuestiones que van más allá de que no haya distinciones entre alumnos y que sólo pueden entenderse gracias a un exhaustivo análisis.
Es cierto que la identificación a través del uniforme escolar es común a infinitos colegios alrededor del mundo, pero también es verdad que quienes no pertenecen a esas entidades tal vez no sepan comprender todo lo que implica estar vestidos igual que los demás, que las particularidades desaparezcan en pos de una comunidad en la que todos tienen exactamente igual importancia.
- Un tema de orgullo
Si hablamos específicamente del uniforme escolar Perú, durante décadas ha sido motivo de orgullo, razón de pertenencia a un grupo; pero no sólo dentro de un año sino atravesando transversalmente cualquier segmentación temporal. Quienes han concurrido a un determinado establecimientos, fácilmente pueden detectar a quienes lo hacen ahora aunque hayan pasado varios años.
En nuestro país, los colegios -religiosos o no- suelen optar por uniformes escolares con detalles suficientes para diferenciarlos de otros e imprescindibles para forjar el sentido de pertenencia.
Este hábito no tiene nada de extraño, y por curioso que parezca incluso ha sido adoptado en otros ámbitos como el del marketing, en el que se intenta “fidelizar” a los clientes por medio de una identificación entre ellos. La fidelización efectivamente funciona, al punto de que algunos almacenan sus uniformes escolares por años, a pesar de saber que no van a usarlos.
La sola idea de imaginarnos ese nivel de identificación o fidelización sin uniformes escolares sería imposible, y es por eso que la venta de uniformes escolares representa una parte esencial de esas tradiciones familiares al inicio de cada año. Comprar un nuevo uniforme es volver a confiar, demostrarle al pequeño que hay padres que hacen el esfuerzo económico por su futuro.
- La relevancia de los colores
La elección de los colores en materia de uniformes escolares no es casual, sino que suele guardar relación con la propia historia de la institución y, además, no todos los tonos implican lo mismo.
Independientemente de aquellos colores que suelan asociarse al centro educativo, al seleccionar cálidos se intenta brindar sensación de cercanía que involucre a todos alrededor de algo, mientras que al seleccionar fríos se pretende ofrecer sensación de paz y tranquilidad.
No obstante y aunque casi todos los colores están permitidos en uniformes escolares, habrás notado que raramente éstos tienen color rojo. Como mucho, se opta por una alternativa más tipo “bordo”. Eso se explica a partir de evitar el efecto visual que causa instintivamente el rojo en el maestro, provocando una señal de alerta que no tiene sentido en un espacio de relajación y enseñanza.
- Pantalones y faldas
Los uniformes para realizar actividad física se parecen entre los de hombres y mujeres, pero puede que se diferencien los del día a día -que no se usan para hacer ejercicio- en pantalones y faldas. Compartiendo el resto de las prendas, los hombres usan pantalones y las mujeres faldas.
Esta diferenciación se respeta especialmente en los colegios religiosos, claro está.
En algunas partes del mundo hay quienes impulsan dejar de lado las faldas, ya que los pantalones son usados indistintamente por hombres y mujeres, pero la realidad de los establecimientos peruanos es que, en general, se opta por esa única diferenciación entre hombre/mujer.
- Los zapatos no son la excepción
Si bien no todos los colegios contemplan los zapatos escolares dentro de sus uniformes básicos, generalmente hacen lo posible por incluirlos por los mismos motivos que el resto de las ropas.
En principio, para evitar las diferencias entre zapatos escolares niños y zapatos escolares niñas, teniendo en cuenta que los modelos son muy distintos entre sí y marcarían demasiado esta segmentación por géneros en tiempos en los que esas clasificaciones están en desuso.
Casi siempre, los zapatos escolares juveniles combinan con el uniforme pero sin llamar la atención. Tienden a ser de colores neutros como el negro y el marrón para que nadie se detenga demasiado pensando en ellos y, asimismo, para que encontrar el calzado perfecto sea fácil para los padres.
Por otro lado, los zapatos de los uniformes escolares son simples, resistentes y ciertamente baratos. Se pueden conseguir a buenos precios y no sólo en las tiendas físicas cercanas sino asimismo por Internet, gracias a portales como falabella.com, que favorecen la adquisición de esos productos.
En esas situaciones, no es difícil hallar zapatos escolares oferta que permitan un ahorro aún mayor. Como este calzado dura años si se lo cuida, la inversión vale la pena sobre todo una vez que se ha detenido el desarrollo físico de los pequeños. Hasta ese momento, puede que no haga falta gastar tanto porque los zapatos se cambian cada uno o dos años, a medida que el pie va creciendo.
- Los uniformes son tendencia
Ya por fuera de la educación, los uniformes son tendencia en diversos contextos laborales.
Constantemente estamos apreciando cómo personalidades internacionales respetadas argumentan que han abandonado la ropa variada para priorizar los uniformes y así no perder tiempo en ello.
Uno de los mejores ejemplos de esto es Steve Jobs, el fundador de Apple que en varias ocasiones se definió a sí mismo como “un entusiasta” de la uniformidad, al punto de pedirle al diseñador japonés Issey Miyake que prepare un atuendo para él, el que le identificó hasta su muerte.
La lógica de Jobs no escapaba de la que tenían quienes impulsaron los uniformes escolares alrededor del mundo, apoyándose en la creencia de que, al vestir todos del mismo modo, seguramente los alumnos evitarían distraerse pensando en el aspecto de sus uniformes.
Claro que ni siquiera él fue pionero. Durante la II Guerra Mundial, mejor dicho al final de ésta, algunos ejecutivos de Sony decidieron que lo mejor era que todos sus empleados vistieran exactamente de la misma forma, impulsando así el sentido de “unidad” en la empresa.
- El origen de los uniformes escolares
Volviendo a la utilización de los uniformes en las escuelas, debemos remontarnos al siglo XIX. Concretamente a inicios de ese siglo, cuando los primeros colegios de Francia y el Reino Unido adoptaron esta moda para establecer criterios de unidad y homogeneidad entre alumnos, y evitar además distinciones sociales a causa de la ropa que pudieran vestir.
Las primeras colecciones de uniformes escolares surgieron, como buena parte de la educación entonces, de los religiosos que reunían a los niños más por su ubicación geográfica que por otras maneras de organizarlos. Hoy en día es común ver escuelas de distintas “clases”, pero en aquellos días convivían en las aulas alumnos de todos los estratos, y se procuraba “igualarlos”.
- Efecto sobre el rendimiento escolar
Los efectos positivos sobre el rendimiento escolar de los uniformes escolares han sido largamente probados, y por eso tantos educadores los defienden a ultranza y sobreviven siglos más tarde.
Los estudios al respecto indican que el uniforme escolar mejor el rendimiento del alumnado, debido a que ayuda a que los estudiantes estén concentrados en clase, creando un ambiente más formal, en el que no hay margen para los comentarios sobre la ropa y otros temas superfluos.
Como hemos desarrollado, contribuyen a la igualdad en esas escuelas en las que hay niños y niñas de procedencias muy diferentes evitando que puedan existir situaciones de bullying o semejantes.
Algunos informes señalan que, si todos los niños y niñas visten de igual modo, se fomenta que haya una mayor confianza en ellos, fortaleciendo la autoestima al generar el sentido de pertenencia.
Como es frecuente que los colegios realicen excursiones y salidas, al ir vestidos de forma similar quienes están a cargo de los pequeños pueden reconocerlos más fácilmente entre la multitud. Podríamos decir que es un elemento de seguridad sustancial lejos del centro educativo.
No menor es el ahorro de dinero que un uniforme escolar puede significar para las familias. Destinando menos dinero a la ropa para ir al colegio, se puede invertir en libros y materiales.
- La mochila, ese complemento infaltable
A pesar de que las mochilas escolares forman parte de los uniformes escolares desde la prehistoria de estas instituciones, no siempre contaron con los diseños que les conocemos actualmente.
En los últimos años, las mochilas para niñas y las mochilas para niños han evolucionado como probablemente no lo hicieron en su primer siglo de vida, y eso se debe tanto al interés evidente de los alumnos como de los propios padres en su comodidad y en sus estudios.
Toda la individualización que en otros colegios se ve en la ropa de los alumnos, en los centros educativos que apuestan por los uniformes escolares queda supeditada a la elección de la mochila.
En las tiendas online como Falabella.com podemos encontrar una infinita variedad de mochilas. Desde mochilas con ruedas para los primeros años de enseñanza hasta mochilas que se cuelgan en la espalda para los últimos años de estudios, en los que los alumnos son más autónomos y pueden permanecer más tiempo fuera de la casa, ya sea antes como después de participar en las clases.
- ¿Qué dicen la ley y los expertos?
En las instituciones educativas públicas de nuestro país, el uso de uniforme escolar no es obligatorio de acuerdo a lo que dispone la Resolución Ministerial No 447-2020 del Ministerio de Educación. Para las instituciones educativas privadas, el uso de uniformes escolares queda establecido según cada IE. No obstante, no se puede condicionar la compra a establecimientos limitados exclusivos.
Peter Wilson, un prestigioso especialista en Psicología del Desarrollo, es un férreo defensor de la utilización de los uniformes y se ha mostrado en una más de una oportunidad a favor de mantener estos atuendos aún en la actualidad, cuando ciertas corrientes son contrarias a preservarlos.
En declaraciones al medio The Conversation, el profesional explica que un “uniforme escolar puede inculcar o apoyar un sentido de igualdad entre los estudiantes, así como reducir las comparaciones de estatus social que muchos niños encuentran desafiantes” como consecuencia de que algunos “límites de vestimenta escolar más flexibles podrían agregar presión social en la elección”.
Si bien admite que la libre elección de la ropa puede promover un sentido de pensamiento y expresión independientes, insiste en que eso debe “equilibrarse” con los problemas planteados anteriormente; algo que tiene bastante sentido pensando en que los niños aún pueden expresarse individualmente en otros ámbitos, como la elección de la ropa casual, sus intereses y pasatiempos.
Este profesional resume que, en general, “los uniformes escolares son buenos para los niños”, dado que pueden promover una mejor disciplina y así mejorar el rendimiento académico, con la salvedad de que, cualquiera sea el uniforme seleccionado, éste no debe restringir el movimiento.




