¿CÓMO FORTALECER LA DEMOCRACIA EN EL HOGAR Y LA ESCUELA?

¿CÓMO FORTALECER LA DEMOCRACIA EN EL HOGAR Y LA ESCUELA?

Por el Dr. Fredi Sotomayor Herrera

No es conveniente que se perpetúe el autoritarismo, la imposición egoísta, irracional e instintiva que no admite la opinión divergente u otra razón. La democracia requiere de una práctica constante, un aprendizaje, un ejercicio de las mejores facultades del ser humano que perdure en el tiempo y en cauce el progreso de una nación. 

La visión de futuro e intensión es que:  

  • Se afiance la democracia en la conciencia de los pobladores, en un esfuerzo de todas las instancias: autoridades, maestros, padres de familia, juventud, niñez, líderes. 
  • Haya nuevas “reglas de juego” inspiradas en la equidad, claras y accesibles a todos.
  • Existe una comunicación sincera, fluida, sin recelos entre las personas del pueblo que contribuya al afianzamiento de la democracia. 

Lo importante es practicar la democracia, mucho más que “predicar” o escuchar sabias argumentaciones en su favor.

Así como el autoritarismo -que supone cálculo egoísta- es muchas veces conducta inadvertida y casi justificada por quien la ejerce a costa de enturbiar y enajenar las normales relaciones cotidianas en el hogar y la escuela, as también la democracia -que supone equidad- debe ser una práctica diferente de convivencia superior, cuyo efecto sea la eficiencia, el efecto y la transparencia en la escuela y en el hogar. La práctica democrática crea progresivamente el “clima” favorable de igualdad en un vivir con los demás, en equilibrio espontáneo de derechos y deberes. 

La educación en democracia debe consistir, pues, en la práctica de actos democráticos, como “reacción” automática, en todas las situaciones de relación humana. 

IMAGEN DEMOCRACIA

Fortalecer la democracia en el hogar y la escuela es, básicamente, hacer tres cosas:

  • Someter todo acto personal a la única medida de la equidad. 
  • Someter todo acto colectivo a una “regla de juego” como producto de esa apreciación personal de la respuesta equitativa. 
  • Garantizar a cada miembro la capacidad de controlar el cumplimiento de la decisión adoptada. 

Llegar a la equidad en la conducta personal es fortalecer  la democracia, en el hogar y la escuela cada uno “siembra” equidad con el ejemplo de sus propios actos equitativos, se crean actos equitativos  como resultado  del esfuerzo voluntario por equilibrar derechos y deberes según las capacidades de cada miembro de la familia, los padres y la maestra llegarán aún más allá, sometiendo la decisión  lógica (solo afianzando por criterios racionales de lo justo y lo legal) a la dimensión del amor para medir la equidad, los hijos deberán agregar a la equidad el componente  de su propia  donación, él considera que los derechos ajenos son más valiosos que los propios, aprendiendo a ser equitativos y a la vez solidarios.  

El tomar decisiones colectivas es fortalecer la democracia. Si todos los miembros de la escuela o el hogar, miden su propia conducta por la equidad, estarán listos para tomar una decisión colectiva, una “regla de juego” a través de la cual se reconocen, el uno con el otro, en la raíz de su alta condición humana. 

Esta “regla de juego” será más eficiente y dará mayor ganancia cuanto mayor sea su contenido de equidad. Uno se adhiere a las decisiones colectivas normalmente por la tácita aceptación de la norma vigente, es decir, el reconocer que ella tiene dosis suficiente de equidad. Por ello es fundamental la responsabilidad de los padres y maestros al establecer normas de alta equidad, “reglas de juego” que aseguren un camino esforzado, pero gozoso, hacia el éxito visualizado. Las nuevas decisiones de importancia en el hogar y la escuela deberán ser fruto de un análisis objetivo sobre los  pro y los contra de su utilidad para la mayoría, de su forma, oportunidad y trascendencia.