La búsqueda de la longevidad se ha convertido en un sector en auge, atrayendo a emprendedores tecnológicos con visiones particulares sobre el futuro de la salud y el bienestar. Bryan Johnson, ex empresario tecnológico, ha ganado notoriedad por su enfoque extremo en revertir el envejecimiento, un viaje que documenta públicamente y comercializa a través de su empresa, Blueprint.
Según la investigación publicada por The New York Times, el ascenso de Johnson a la fama, impulsado por su aparición en un documental de Netflix en enero, lo ha catapultado como una figura central en la obsesión de Silicon Valley por la eterna juventud.
El documental mostraba la meticulosa rutina matutina de Johnson, que comenzaba con el análisis de sus patrones de sueño, seguido de terapias de audio y capilares, una hora de ejercicio físico y la ingesta de 54 píldoras acompañadas de una bebida denominada “el gigante verde”. Johnson, de 47 años y antiguo misionero mormón, ha llamado la atención por experimentar con su propio cuerpo en busca de desafiar el envejecimiento, lo que ha atraído a casi cuatro millones de seguidores en las redes sociales, además de generar controversia por procedimientos como recibir plasma sanguíneo de su hijo y someterse a tratamientos para mejorar su función eréctil.
Johnson promociona su start-up, Blueprint, como una solución integral para alcanzar la “edad biológica más baja posible”. La empresa comercializa suplementos alimenticios, equipos para análisis de sangre y otros productos relacionados con su dieta y recomendaciones personales. En enero, Johnson celebró el rápido crecimiento de Blueprint, atribuyéndolo al “boca a boca”.
Sin embargo, tras la fachada cuidadosamente construida, tanto Johnson como Blueprint parecen estar enfrentando desafíos. Uno de los problemas emergentes se centra en el uso de acuerdos de confidencialidad por parte de Johnson, lo que ha generado disputas y pone en tela de juicio las prácticas de la empresa. Este tipo de acuerdos, habituales en el mundo empresarial, en este caso específico parecen estar siendo utilizados de una manera que levanta suspicacias.
Este auge en la búsqueda de la longevidad también ha impulsado la investigación en el campo de la biotecnología, con estudios centrados en la genómica y la medicina regenerativa, buscando comprender mejor los mecanismos del envejecimiento y encontrar formas de ralentizarlo o revertirlo. Además, la inversión en este sector ha aumentado considerablemente, atrayendo el interés de fondos de capital riesgo y grandes empresas farmacéuticas.



