La madrugada del miércoles 3 de diciembre, la Dirección Contra la Corrupción de la PNP (Dircocor) y la Fiscalía Anticorrupción ejecutaron un operativo simultáneo en El Agustino que incluyó el allanamiento de la comisaría Villa Hermosa y siete viviendas. La intervención, iniciada cerca de las 5:00 a. m., culminó con la detención preliminar del comisario Luis Guillén Ticona (oficial mayor) y cuatro suboficiales, quienes fueron trasladados a la dependencia para continuar con las diligencias.
Fuentes del caso indicaron que durante la intervención se recabó material y documentación que podría resultar determinante para sostener la hipótesis fiscal sobre una presunta red de corrupción operando dentro de la propia unidad policial.
La investigación apunta a un esquema que golpea el corazón de la seguridad ciudadana: según la línea fiscal, el comisario habría recibido pagos de suboficiales bajo su mando a cambio de exonerarlos de patrullajes, permitirles ausentarse del servicio y realizar actividades ajenas a sus funciones durante el horario laboral, incluso en contexto de estado de emergencia.
El presunto mecanismo habría operado de forma sostenida, facilitando que los agentes incumplieran de manera sistemática sus obligaciones de vigilancia y patrullaje. La hipótesis también incluye la posible anuencia de dos comandantes de guardia, quienes —según reportes oficiales— habrían tenido conocimiento o participación en la dinámica investigada.
Dircocor informó que existen indicios de una posible organización criminal al interior de la Policía, con un patrón de funcionamiento que habría contado con el aparente consentimiento de la máxima autoridad de la comisaría. El esquema, según la entidad, consistía en pagos internos para “comprar” tiempo y evadir rondas, debilitando directamente la capacidad operativa de la unidad en una zona que demanda presencia policial permanente.
Un hecho que contrasta con la gravedad de la investigación es que un año antes, el mayor Guillén Ticona participó en una ceremonia donde condecoró a policías y serenos por su “destacado patrullaje”, en un acto organizado por la Municipalidad de Santa Anita junto al alcalde Olimpio Alegría Calderón. En esa ocasión se resaltó el trabajo conjunto con juntas vecinales y colectivos ciudadanos en la zona.
Hoy, ese antecedente toma otra dimensión: mientras antes se premiaba el patrullaje como símbolo de seguridad, la Fiscalía investiga si dentro de la misma estructura se habría montado un sistema para evitar patrullar a cambio de dinero.




