El gigante tecnológico Meta se enfrenta a un juicio antimonopolio histórico que podría reconfigurar la estructura de poder en la industria de las redes sociales, un sector que ha experimentado un crecimiento exponencial en las últimas dos décadas. Este juicio se produce en un contexto de creciente escrutinio regulatorio sobre las grandes tecnológicas y sus prácticas de adquisición, especialmente aquellas que involucran a empresas emergentes con potencial disruptivo.
Según la investigación publicada por The New York Times, Mark Zuckerberg, CEO de Meta, compareció el lunes ante el tribunal para defender su imperio de redes sociales en un juicio antimonopolio trascendental que podría desmantelar una empresa que ha transformado la forma en que el mundo se conecta en línea.
En una abarrotada sala del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, los abogados del gobierno federal presionaron a Zuckerberg para que definiera el mercado de las redes sociales como uno que solo conecta a amigos y familiares, con el objetivo de demostrar cómo Meta domina ese ámbito específico. La acusación central del gobierno se basa en la premisa de que Meta consolidó ilegalmente un monopolio al adquirir Instagram y WhatsApp cuando eran *start-ups* incipientes, integrándolas en la misma compañía, que en ese momento se conocía como Facebook. Estas adquisiciones, según la FTC, sofocaron la competencia y privaron a los consumidores de alternativas en el mercado de redes sociales.
Zuckerberg, en su defensa, argumentó que la definición del mercado de redes sociales es mucho más amplia que la presentada por el gobierno. Si bien reconoció que conectar a amigos y familiares es “una de las cosas centrales” que hace la compañía, también enfatizó que Meta está involucrada en “la idea general de entretenimiento y aprendizaje sobre el mundo y descubrir lo que está sucediendo”. Esta postura busca diluir la acusación de monopolio, presentando a Meta como un actor dentro de un ecosistema digital mucho más vasto y competitivo.
El juicio, denominado Federal Trade Commission v. Meta Platforms, comenzó con la presentación de argumentos iniciales por parte de la FTC, que acusó a Meta de seguir una estrategia de “comprar o enterrar” para eliminar competidores potenciales. Los abogados de Meta, por su parte, negaron las acusaciones, argumentando que la compañía enfrenta una competencia significativa de plataformas como TikTok y otras redes sociales. Además, señalaron que las adquisiciones de Instagram y WhatsApp fueron aprobadas por la FTC hace más de una década, y que tratar de revertir estas fusiones sentaría un precedente peligroso.
El desenlace de este juicio representa una amenaza existencial para el imperio empresarial de Zuckerberg. Si el gobierno logra su cometido, es probable que la FTC solicite a Meta que se desprenda de Instagram y WhatsApp, lo que podría tener un impacto profundo en la forma en que Silicon Valley opera y alterar un patrón arraigado en el que las grandes compañías tecnológicas han adquirido rivales más jóvenes. Este caso se suma a una creciente ola de desafíos legales y regulatorios que enfrentan las grandes tecnológicas en todo el mundo, incluyendo investigaciones sobre prácticas de privacidad de datos y acusaciones de abuso de poder de mercado.




