Rosario Alva Valdizán, tesorera de la asociación de comerciantes de ropa usada “Sol Creciente”, afirmó que su agrupación fue reubicada del malecón Los Incas al malecón Calicanto sin haber recibido un aviso ni una notificación formal previa. Según relató, pese al malestar por la falta de comunicación, optaron por acatar la disposición para evitar confrontaciones y complicaciones mayores.
Afirmó que anteriormente sí les habían mencionado que debían retirarse por los trabajos que se realizarían en la zona donde vendían, pero no especificaron la fecha. “Al llegar hoy (ayer) a vender, nos enteramos que íbamos a ser reubicadas”, contó.
La tesorera explicó que su asociación se dedica a la venta de ropa usada y estimó que en el rubro y en esa zona participan aproximadamente entre 20 y 25 asociaciones. Según su versión, fue el propio municipio el que promovió la formación de asociaciones, pues —dijo— antes solo existían dos. En ese contexto, sostuvo que no buscan generar molestias ni perjudicar el carácter turístico del malecón Calicanto ni del puente Calicanto, pero reclamó claridad y orden en las decisiones.
Rosario Alva Valdizán afirmó que el retiro del malecón Los Incas se ejecutó el mismo día en que se enteraron del cambio y que, posteriormente, les advirtieron que si retornaban a vender el sábado serían desalojados con serenazgo y policía. Esta versión fue expuesta por la dirigente al explicar por qué un grupo de comerciantes realizó reclamos en la municipalidad.
De acuerdo con su testimonio, los comerciantes solicitaron una explicación clara sobre el motivo y el procedimiento del retiro, pero —según dijo— no recibieron un descargo suficiente. Añadió que en el lugar se presentaron el gerente y el subgerente, quienes les habrían señalado que la reubicación sería en el malecón Calicanto, sin ampliar mayores detalles.
La comerciante indicó que su venta se concentra los fines de semana —viernes, sábado y domingo— y que el traslado afecta directamente la planificación de sus actividades. “Estamos en una balanza”, expresó, al señalar que se escucharía que aún existen reuniones pendientes entre autoridades y representantes para abordar el tema.
El principal motivo de desacuerdo, según Rosario Alva Valdizán, es que el malecón Calicanto es una zona turística y recreativa, por lo que no desean permanecer allí. La dirigente sostuvo que el plazo de permanencia no ha sido comunicado con claridad, pues —según afirmó— les hablan de “un mes, dos meses, tres meses” y teme que, después de ese tiempo, vuelvan a ser retirados. “Nos dicen tres meses y luego para que nos voten”, declaró al expresar su preocupación.
En ese sentido, la comerciante reiteró que su asociación no pretende afectar el turismo ni generar desorden en un espacio de recreación. Sin embargo, insistió en la necesidad de decisiones previsibles y coordinadas, con información formal y anticipada para evitar tensiones entre comerciantes y autoridades.
Rosario también recordó que llevan cerca de cuatro años vendiendo en el malecón Los Incas, tras la pandemia, y que anteriormente comercializaban en la parte alta del mercado de Micaela. Afirmó que en gestiones pasadas contaban con permiso para vender, punto que —según su versión— sustenta su pedido de ser escuchados.
Rosario Alva Valdizán sostuvo que los comerciantes “pagan sus derechos” y, por ello, pidió que la municipalidad otorgue algún tipo de beneficio durante el tiempo que dure la reubicación. Señaló que, además de cumplir con pagos, los vendedores asumen costos de servicios y no reciben apoyo adicional, por lo que consideran necesario un acompañamiento que garantice condiciones adecuadas para trabajar.
Sobre la logística, la tesorera indicó que los comerciantes cuentan con sus propias carpas, aunque insistió en que el problema principal no es la infraestructura, sino la ubicación y la incertidumbre sobre la permanencia en un espacio con alta sensibilidad por su carácter turístico.
Finalmente, la dirigente reiteró que su asociación solicita información clara, comunicación formal y una solución que permita mantener su actividad económica sin conflictos con el uso recreativo y turístico del malecón Calicanto, mientras se define el futuro de su punto de venta.




