Por: Alindo Luciano Guillermo
Mario Vargas Llosa, con 80 años cumplidos, ha publicado Cinco Esquinas (Alfaguara, 2016. 314 Págs.), novela que apareció en el contexto del proceso electoral para elegir al próximo presidente de la república. El gobierno autocrático de Alberto Fujimori, la presencia nefasta en el poder de Vladimiro Montesinos Torres, el rol manipulador de la prensa chicha y la perversidad destructiva de Sendero Luminoso y del MRTA constituyen el marco social donde se desenvuelve la historia de la extorsión al empresario minero Enrique Cárdenas Sommerville, el chantaje del periodista de Destapes, revista amarilla y delictiva, Ricardo Garro, la muerte sangrienta de este, unas fotografías tomadas por Cerafino Argüellas de una orgía en Chosica, una relación lésbica entre las cónyuges de dos empresarios, la presencia de la comicidad vulgar en la televisión y el secuestro de Cachito. Cinco Esquinas es un thriller con trasfondo político.
La novela empieza con una relación lésbica entre Marisa y Chabela, esposas de dos amigos cercanos. Luego aparece un caso policial: el asesinato de un periodista extorsionador. Ambos son absorbidos por un marco histórico de violencia, dictadura y corrupción a fines del década del 90, cuando cae el régimen de Fujimori y Alejandro Toledo se convierte en el adalid de la recuperación de la democracia. En la novela se plantea la intromisión en la vida privada de ciudadanos para sacar ventajas, ganancias y aniquilar a los enemigos políticos del gobierno, aquellos que se convierten en una piedrecilla en el zapato. Ricardo Garro utiliza con vileza el periodismo para chantajear a empresarios. Es harto conocido que Fujimori utilizó la prensa amarilla con propósitos políticos y perversidad. También está presente la otra cara de la medalla: el periodismo objetivo, democrático, digno, constructivo, que informa con racionalidad. La Retaquita simboliza esta posición, en la parte final de la novela, de quien el propio MVLl dice: “Ella salva al periodismo, esa inmundicia en la que está hundido el periodismo por culpa de la dictadura. De pronto en un acto de gran coraje, arriesgando mucho, lleva a cabo una acción redentora, de su profesión, de su oficio y de lo que fue su participación en el oficio periodístico.”
En Cinco Esquinas hay cercanía política superficial, severo cuestionamiento al periodismo que se vende al poder y deja de ser un noble oficio y juzgamiento sumario al régimen de Fujimori y del asesor Montesinos. Es la novela de la dictadura fujimorista, el envilecimiento de la moral, la violencia subversiva y la sicosis de ciudadanos en un país flagelado por la demencia de SL y MRTA. Es una novela que entretiene amenamente al lector y lo sumerge a una pesquisa policial: ¿quién mató al periodista Ricardo Garro, chantajista del empresario Enrique Cárdenas? Sin mayor esfuerzo se puede colegir que fue alguien vinculado al poder político. Efectivamente, quien ordena el asesinato es el Doctor, amo del Perú, por desleal y no consultar la decisión. Ricardo Garro fue “encontrado asesinado a cuchillazos y con la cara destrozada en un muladar de Cinco Esquinas, allá en los Barrios Altos, en la puerta de un garito de timberos.” (Pág. 166). MVLl ha escrito novelas fascinantes y de gran cobertura sobre la dictadura: Conversación en La Catedral y la Fiesta del Chivo. Cinco Esquina sigue el ritmo de El héroe discreto, novela que relata la extorsión al empresario de transportes Felícito Yanaqué y las intrigas de dos hijos por quedarse con la herencia del padre, don Isamel Carrera.
El periodismo ha estado ligado a la vida de Mario Vargas Llosa desde la adolescencia. Para él, el periodismo tiene como base la libertad de expresión, el ejercicio de la libertad, el compromiso político y la responsabilidad con lo que se dice, escribe y piensa. Desde esta perspectiva, el periodismo amarillo, sensacionalista, hurga con perversidad la vida privada de ciudadanos honorables y públicos. MVLl fustiga, como un inquisidor, a la prensa amarillista que se empaña con cinismo y abyección a chantajear y destruir, por dinero y beneficios personales, la honra y la reputación de ciudadanos, que aspiran únicamente vivir con normalidad, sin tormentas ni mayores complicaciones. En la novela, la revista Destapes, el director Ricardo Garro y la Retaquita representan el “mundillo infecto y la práctica vil” del periodismo amarillo. Ricardo chantajea, luego es asesinado; la Retaquita, apodo de Julieta Leguizamón, plumífera obsesiva, que asume la dirección de la revista, se afana, con temeridad, en indagar quién mató a Ricardo Garro. Se acerca, peligrosamente, al núcleo del poder político. Acepta el negocio que le propone el Doctor, quien pondrá los titulares y atacará a los enemigos del régimen. En la realidad histórica, durante el gobierno de Fujimori, la prensa chicha, los talk show y los cómicos ambulantes en la televisión cumplieron el innoble papel de hacer cortina de humo, distraer a los ciudadanos de las tropelías y la cleptocracia de la banda de Fujimori y el siniestro asesor del SIN. Dice el empresario Enrique Cárdenas sobre el pasquín Destapes: “Un charco de inmundicias, de chismes, inmundicias, de canalladas. Una hoja de un vulgaridad pestilencial.” (Pág. 49).
La violencia subversiva, la situación de los empresarios y la zozobra de los ciudadanos conforman un fresco histórico que aún los peruanos recordamos con tristezas y momentos infaustos. En la novela se hace un registro de términos propios de los años 90: toque de queda, terrorismo, apagón, secuestros, cochebomba, explosión, cupo, secuestros, atentado, asesinato selectivo, terror, trapos senderistas y emerretistas, voladura de torres eléctricas, inseguridad para las inversiones, terror, etc. La violencia subversiva, que azotó al Perú, es un evento cruel, de fragmentación y dolores colectivos, que empezó en Chuschi (Ayacucho) y culminó con la captura del líder senderista en 1992 en Lima. Cinco Esquinas no tiene un aliento novelístico genial, vital, completo. Sí mantiene vigente el talento narrativo de MVLl. Con 80 años a cuestas sigue escribiendo con pasión, maestría, crítica social y pendiente del destino político e histórico del Perú y América Latina.
La relación de MVLl y el Perú tiene un matiz afectivo, de arraigo y compromiso con la democracia, la libertad y la estabilidad de las instituciones. En la vida personal de Mario Vargas Llosa hay episodios que se han convertido en facetas emblemáticas. Fue candidato por el Fredemo en 1990, año en el que Alberto Fujimori ganó las elecciones. Escribió, tres años después, El pez en el agua, donde hace un balance político de su participación fallida en las elecciones presidenciales. Estudió dos años en el Colegio Militar Leoncio Prado, que sirvió como insumo para La ciudad y los perros (1963). Ejerce el periodismo político, critica implacablemente regímenes autoritarios y líderes dictadores, cuyo resultado son decenas de ensayos políticos en El País (Madrid) y La República (Perú). Tres mujeres están en el haber sentimental de MVLl: Julia Urquidi reflejada en La tía Julia y el escribidor, Patricia Llosa, a quien elogio durante la entrega del Premio Nobel de Literatura e Isabel Presley, con quien vive un romance otoñal feliz, sin prejuicios ni renuncia. Con todo eso, MVLl posee una genialidad para escribir novelas, autoridad moral y solvencia académica para exponer sus ideas y, sobre todo, es un ciudadano prestigioso, cosmopolita y un referente imprescindible.



