Comentarios reales

Por: Andrés Santamaría Hidalgo
A GIULIANA
Sumamente difícil asimilar la muerte cuando se trata de una vida joven.
Se dice que llegamos a entender y hasta aceptar cuando fallecen nuestros padres después de haber vivido un largo o prudente período, pero la pérdida de un hijo es inaceptable.
Quienes han pasado por ese terrible trance nunca hallan una respuesta o una explicación del por qué y la lloran toda su vida.
Las causas pueden ser múltiples, pero finalmente queda la siniestra figura de la muerte, implacable, sin distinción alguna.
No conocí personalmente a Giuliana, pero a través de las redes sociales entendí del objetivo de su vida.
Entregada a cultivar el arte como herencia de sus padres y difundirla a sus semejantes, a su pueblo.
Sus padres, extraordinarios personajes, cuyos talentos heredaron a Giuliana.
Esto hace aún más inexplicable el hecho, aunque la causa haya sido un terrible mal que aún no logramos dominar.
Y nos queda la perplejidad que Dios nos la prestó únicamente por sus treinta y tantos años de presencia en este mundo.
Tampoco tuve la oportunidad de conocer al padre, pero si a Irma, su madre. Ello bastó para conocerla a ella en toda su dimensión de artista.
Su madre una mujer entregada de cuerpo y alma a las artes plásticas, nos demuestra que las férreas barreras que separan a la incomprensión son salvables cuando hay voluntad.
Muchos nos quejamos de todo, de la infraestructura, del público, del presupuesto, del gobierno, la envidia… pero ello no es óbice para una inquebrantable fe, capaz de superar las contingencias.
Si puedo escribir todo esto, no es porque tenga alguna virtud, simplemente es porque los hechos me empujan a hacerlo y no me es difícil encontrar las palabras porque todo está escrito en el firmamento de sus obras.
No hago más que refractar como un espejo, lo que oigo, lo que veo, lo que siento.
No les faltarán lágrimas a Irma y sus demás seres queridos para llorar a Giuliana, llorarán copiosamente sin que nadie lo veamos, hasta rebasar las aguas del Huallaga. Y ello será su consuelo. Descansa en paz Giuliana, te queremos.