Por: Iraldia Loyola
El inicio del Año Nuevo Andino se celebra cada 21 de junio en el altiplano peruano, boliviano y chileno, ceremonia propia de la cultura aymara que nos recuerda la conexión ancestral del sol con la Pachamama.
En el país, esta celebración se extiende en casi toda la región andina, en nuestro departamento han sido varias las veces que se ha intentado revitalizar esta ancestral herencia.
Esta celebración coincide con el solsticio de invierno, el momento exacto en el que el sol se encuentra a más distancia angular de la Tierra.
Lo que significa un nuevo inicio para las siembras y una oportunidad para agradecer al Sol y a la Pachamama por las cosechas del año que se va.
Hemos llegado a Puque al atardecer, una comarca que pertenece al centro poblado de Chinchubamba, ubicada a 30 min. aprox. del distrito de Tomaykichwa, en la provincia de Ambo. Chinchubamba es una zona agrícola.
Cuyos terrenos producen en mayor cantidad rocoto, maíz y papa, aquí se producen también las rosas más hermosas que van al mercado nacional.
Aquí recibimos el nuevo año y celebramos el día del campesino, después de varios siglos, quizás, esta noche inicia el I Encuentro de Culto al Origen de la Vida. Una actividad impulsada por la familia Beraun y algunos promotores culturales, turísticos y sociales, como: César Antesana (Promotor del Bosque Montepotrero – Umari – Pachitea), Víctor Domínguez (Investigador de la cultura andina y escritor), Miquer Cornelio (operador turístico de la agencia de viajes High Tours), Nelson Cotrina (Promotor turístico y representante de la I.E. Ricardo Florez Gutiérrez de Tomaykichwa) y Eduardo Veramendi.
El sol se oculta en la comarca y sede el paso a las nubes, cual algodones de espuma se dejan ver blancas entre el cielo y las montañas. Horas después, al levantar la mirada, el cielo se ha despejado y ha dejado para nuestro deleite un azul estrellado, el frío se deja sentir y alrededor de la fogata junto a los maestros encontramos espacio y cobijo para recibir las energías.
“Esta noche en Chinchubamba
recibiremos el día,
en círculo de energía
como la vida que cambia.
Ofrendo a la Pachamama
como oración este trino,
hoy día del campesino
brindaré por los maestros
y también por mis ancestros
frente a este fuego divino”.
(María Haydeé Guerra)
La reunión inicia con la presentación de todos los asistentes, la presencia de María Haydeé Guerra (cantante, versadora y cultora de la décima en el Perú) engalana la noche. Sigue un conversatorio, cuyo tema central es la recuperación, revaloración, promoción y difusión de esta ancestral herencia.
A este nutrido programa, se unen la voz de María Haydeé y el sonido del arpa de Julio Rojas, la dulce hoja de coca y un buen shinguirito acompañan la noche hasta el anuncio del nuevo día.
En la pampa frente a la laguna hemos visto el amanecer, recorremos la laguna Puque y visitamos la Huanca (piedra sagrada), una de las más grandes que se encuentran en el lugar.
Recibimos al Sol, ponemos las palmas de las manos frente a él, para recibir sus primeros rayos, mientras Víctor Domínguez le recita un poema, este momento espiritual nos permite recargar energías y agradecer al sol. ¡Mágico momento!
Despiertan junto al sol, las aves con su trino y el valeroso hombre andino, sirve en nuestra mesa lo mejor de su cosecha. Tomamos desayuno en la acogedora vivienda de la familia Beraun, no siempre tenemos la dicha de servirnos productos naturales en la ciudad, aquí en la comarca de Puque la familia Beraun nos ha ofrecido choclito recién cosechado y un delicioso caldo verde, literalmente de la chacra a la olla. La noche anterior nos servimos humita recién cocida, acompañado del tradicional café de huerta.
Después del ágape, una caminata de dos horas nos conduce al Muchkay, piedra de 24 morteros, donde nos recibe don Lorenzo Alania Estas actividades culturales, muestran el profundo compromiso de los pobladores con la revaloración de su historia y costumbres, desde ya se convierte en un potencial proyecto turístico. Aquí la cultura andina ejerce aún una heroica resistencia al paso del tiempo, al olvido de su gente y de las nuevas generaciones. Nunca es tarde para volver a empezar y en Puque lo saben.




