La seguridad estructural en centros comerciales ha vuelto a estar en el centro del debate nacional tras el trágico colapso del techo del patio de comidas del Real Plaza en Trujillo. El incidente, ocurrido el pasado 21 de febrero, ha dejado una profunda herida en la comunidad trujillana, con un saldo lamentable de víctimas fatales y decenas de heridos. La magnitud de la tragedia ha generado interrogantes sobre los protocolos de seguridad y las responsabilidades en el mantenimiento de este tipo de infraestructuras.
Según la investigación publicada por El Comercio, la tragedia se desencadenó en la noche del viernes, sembrando el pánico entre los asistentes al centro comercial y movilizando a los equipos de emergencia.
El desplome del techo, según los reportes iniciales, causó la muerte de ocho personas, entre ellas cuatro menores de edad y un suboficial de la Policía Nacional junto a su familia, conmocionando a todo el país. Además, más de ochenta personas resultaron heridas, requiriendo atención médica inmediata en diversos hospitales de la ciudad. La complejidad de las labores de rescate se vio incrementada por la inestabilidad de la estructura colapsada y el peligro latente de nuevos derrumbes.
En respuesta a la emergencia, Intercorp, el holding empresarial al que pertenece la cadena Real Plaza, emitió un comunicado expresando sus condolencias a los familiares de las víctimas y comprometiéndose a brindar todo el apoyo necesario. La empresa anunció una investigación exhaustiva para determinar las causas del colapso y anunció el cierre temporal de todos sus locales a nivel nacional en señal de duelo. Este gesto busca mostrar solidaridad con las víctimas y sus familias, mientras se busca esclarecer los hechos.
Las autoridades locales y nacionales han desplegado recursos significativos para atender la emergencia. El Gobierno Regional de La Libertad decretó dos días de duelo regional, suspendiendo actividades culturales y deportivas. El Ministerio de Salud envió un equipo de médicos especializados a Trujillo y el Seguro Integral de Salud (SIS) garantizó la cobertura médica para todos los afectados, independientemente de su afiliación. La Defensoría del Pueblo también se hizo presente en los hospitales, supervisando la atención a las víctimas.
En medio del dolor y la consternación, surgen interrogantes sobre las posibles causas del colapso. Expertos señalan la acumulación de agua de lluvia como un factor potencial, aunque las investigaciones oficiales deberán determinar si hubo fallas en el diseño, la construcción o el mantenimiento de la estructura. La Asociación de Centros Comerciales del Perú (ACCEP) ha instado a sus asociados a revisar sus instalaciones y reforzar las medidas de seguridad, mientras que las autoridades han anunciado una revisión exhaustiva de los planos y licencias del Real Plaza.
La tragedia del Real Plaza en Trujillo ha puesto de manifiesto la importancia de garantizar la seguridad en los espacios públicos y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y supervisión. Las investigaciones deberán esclarecer las causas del colapso y determinar las responsabilidades correspondientes, para evitar que este tipo de incidentes se repitan en el futuro. La memoria de las víctimas exige justicia y un compromiso renovado con la seguridad de todos los ciudadanos.




