Este domingo, la Estación Central del Metropolitano de Lima vivió una situación caótica, con una afluencia inusitada de pasajeros, generando largas filas y demoras significativas. El motivo: los recientes cambios en las rutas del servicio, en el marco de la segunda fase de operación del terminal Chimpu Ocllo. A partir del 28 de diciembre, la Ruta B, que tradicionalmente conectaba Naranjal (Lima Norte) con Chorrillos, ahora opera entre Chimpu Ocllo y la Estación Central, lo que obliga a los pasajeros con destino al sur a hacer un transbordo hacia la Ruta C.
Los usuarios, sorprendidos por el impacto de la medida, manifestaron su frustración en redes sociales, especialmente aquellos que necesitaban desplazarse hacia Lima Sur. Las largas colas y la confusión fueron inevitables, a pesar de que este día se caracteriza por una baja demanda de pasajeros. Las críticas se enfocan en que los cambios, diseñados para mejorar el servicio y optimizar el uso del nuevo terminal, han generado el efecto contrario: mayor desorganización y una evidente falta de previsión en la planificación.
El impacto se agrava ante la proximidad del retorno a las actividades laborales tras el feriado de Año Nuevo, lo que preocupa aún más a los usuarios del Metropolitano. La Autoridad de Transporte Urbano (ATU) aún no ha emitido una respuesta clara sobre posibles ajustes en las rutas, dejando a la ciudadanía a la espera de soluciones inmediatas.




