Por Keny Rosado, La Unión.- El histórico puente inca que conectaba Colpa con Huaricashash, en el distrito de Ripán y La Unión, colapsó no por causas naturales, sino debido a la falta de mantenimiento y la inacción de las autoridades. Según los comuneros de la zona, este puente ha existido durante décadas y ya había sufrido un colapso similar en 1981, cuando las aguas del río Vizcarra lo destruyeron. Posteriormente, fue restaurado con estructuras de eucalipto, que hasta hace poco resistían el paso del tiempo.
Sin embargo, la negligencia de las autoridades y las restricciones impuestas por el Ministerio de Cultura impidieron cualquier intervención efectiva para su conservación. Pese a que los pobladores advirtieron reiteradamente sobre el peligro de colapso, no se tomaron medidas preventivas. Ahora, la pérdida de esta vía representa un grave problema para las comunidades que dependían de ella para sus desplazamientos diarios.
Durante la inspección en la zona tras el colapso, se observó la presencia de funcionarios del Qhapaq Ñan, aparentemente solo para documentar los daños, sin anunciar acciones concretas para su restauración. La indignación de los comuneros es evidente, ya que consideran que la pasividad de las autoridades ha sido un atentado contra su derecho a una infraestructura segura.
Un patrimonio olvidado
El puente tenía un valor histórico incalculable al formar parte de la red de caminos incas del Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, este colapso evidencia el abandono y la falta de protección de este legado. No solo se ha perdido una infraestructura vital para la conectividad local, sino que se ha permitido el deterioro de un vestigio histórico de gran importancia.
Ahora, los habitantes se ven obligados a utilizar el puente de Conobamba, ubicado a varios kilómetros de distancia, lo que incrementa considerablemente el tiempo de sus recorridos y afecta su calidad de vida. A pesar de la gravedad de la situación, hasta el momento ninguna autoridad ha visitado la zona para evaluar los daños o proponer soluciones.
A esta problemática se suma la pérdida de otros espacios comunitarios en Colpa, como áreas deportivas y vías de comunicación. Los pobladores responsabilizan a la empresa CR-20 por una ejecución deficiente de la defensa ribereña, que, en lugar de proteger las infraestructuras, terminó contribuyendo a su desaparición.
Dato:
La comunidad exige respuestas y acciones inmediatas para restaurar la conexión vial y garantizar la seguridad de los habitantes. La protección del Qhapaq Ñan y de sus estructuras asociadas no puede seguir siendo postergada. Es imprescindible que tanto el Ministerio de Cultura como las autoridades locales asuman su responsabilidad y tomen medidas urgentes para evitar que más patrimonios históricos sigan desapareciendo por negligencia.




