El sector de las criptomonedas recibe un inesperado impulso tras el anuncio de Coinbase sobre un posible acuerdo con la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Este giro, que se materializa en un momento de reconfiguración política en Estados Unidos, podría significar un cambio en la estrategia regulatoria hacia los activos digitales. La posibilidad de que se retire la demanda contra Coinbase, la principal plataforma de intercambio de criptomonedas en EE.UU., sin imponer sanciones financieras, ha generado optimismo en un mercado que había enfrentado un escrutinio constante.
Según el reportaje de The New York Times, Coinbase ha comunicado haber llegado a un acuerdo en principio con la SEC para retirar la demanda, lo que representaría un notable cambio de postura por parte de la agencia tras años de litigios con empresas del sector. El anuncio se realizó a través de su página web y en un documento regulatorio. La confirmación de este acuerdo por parte de la SEC marcaría un punto de inflexión en la relación entre la industria criptográfica y los reguladores federales.
La demanda presentada en 2023 argumentaba que las divisas digitales ofrecidas en Coinbase constituían valores no registrados, exponiendo a los inversores a riesgos financieros. La SEC había intensificado su supervisión tras el colapso de FTX, rival de Coinbase, endureciendo las reglas sobre las plataformas de intercambio. La caída de FTX, que alguna vez fuera una de las plataformas líderes, generó ondas de choque en el mercado y alertó a los reguladores sobre la necesidad de una mayor supervisión. Este contexto es crucial para entender la magnitud del cambio que implicaría el retiro de la demanda.
El caso contra Coinbase, que valoraba a la empresa en aproximadamente $65 mil millones, se consideraba un caso de prueba para el enfoque regulatorio de la SEC bajo la dirección de Gary Gensler. Gensler defendió una interpretación estricta de las leyes de valores, argumentando que la mayoría de las criptomonedas debían registrarse ante la SEC. Su visión se basaba en una sentencia de la Corte Suprema que definía lo que constituye un contrato de inversión, un criterio que, según él, se aplicaba a los activos digitales.
La posible retirada de la demanda llega después de que el expresidente Trump retomara el cargo, quien, durante su campaña, prometió suavizar las regulaciones sobre el sector de las criptomonedas. Esta promesa se materializó tras recibir un gran apoyo financiero de ejecutivos tecnológicos, como Marc Andreessen, lo que subraya la creciente influencia de los líderes del sector en la política de Washington. Esta situación ha generado debate sobre el papel de las contribuciones políticas en las decisiones regulatorias.
Mientras, Paul Grewal, director legal de Coinbase, describió el acuerdo como una victoria total, indicando que la empresa no admitiría ninguna falta ni pagaría multas. La SEC se habría comprometido a desestimar el caso “con perjuicio”, lo que impediría que se presentara nuevamente. Grewal destacó la importancia de esta resolución en una publicación de blog titulada “Corrigiendo un error importante”, en la que calificó la demanda como una “acción ilegal”.
Sin embargo, el posible acuerdo no está exento de controversia. Dennis Kelleher, director ejecutivo de Better Markets, criticó la aparente “rendición unilateral” de la SEC, argumentando que socava la confianza en la capacidad de la comisión para regular los mercados y proteger a los inversores. Kelleher sugirió que la SEC está cediendo a la presión de “magnates de las criptomonedas multimillonarios” que están desacreditando públicamente a la agencia. Este punto de vista refleja una preocupación más amplia sobre la independencia de los reguladores financieros frente a la influencia política y económica.




