Cofradía de Negritos Niño Jesús de Cayhuayna cumple 110 años de tradición

El caporal Rafael Herrera Piñán, integrante de la Cofradía de Negritos Niño Jesús de Cayhuayna, narró la creación, historia y permanencia de esta agrupación tradicional que, según afirmó, se mantiene activa desde 1915. De acuerdo con su testimonio, la cofradía fue fundada por el hacendado Augusto Figueroa Villamil, con la colaboración de obreros de la antigua casa hacienda de Cayhuayna, y desde ese año se preserva de manera ininterrumpida “año tras año”, como expresión de devoción y cultura huanuqueña.

Herrera señaló que esta tradición se vive durante cinco días de fiesta, con salidas a danzar del 24 al 29 de diciembre, fechas en las que la cofradía participa con fe y compromiso cultural. El caporal indicó que la agrupación se presenta principalmente en la Plaza de Armas y otros espacios donde coinciden diferentes cofradías de la región, motivo por el cual invitó a la población local, nacional y extranjera a visitar Huánuco y conocer estas manifestaciones.

Según Herrera, la Cofradía de Negritos Niño Jesús de Cayhuayna se considera una de las expresiones más representativas de la Navidad huanuqueña, y su continuidad —según sostuvo— se debe al esfuerzo de sus integrantes por mantener vigente una tradición centenaria que forma parte de la identidad local.

Rafael Herrera Piñán afirmó que la cofradía está integrada por más de 60 personas, distribuidas en roles tradicionales que forman parte de la estructura organizativa de la danza. Según detalló, entre los personajes figuran el caporal, pampa, corochanos, dama, turco, además de la junta directiva, quienes participan en la preparación y ejecución de las presentaciones.

El caporal indicó que no todos los integrantes provienen del mismo lugar, ya que —según explicó— participan personas de Huánuco, Amarilis y Pillco Marca, además de otros puntos de la región. Esta diversidad, de acuerdo con sus declaraciones, demuestra que la cofradía convoca a ciudadanos de distintos distritos que se suman por devoción, tradición familiar o interés cultural.

En cuanto a la preparación, Herrera sostuvo que los ensayos resultan complicados debido a las responsabilidades de estudio y trabajo de los miembros. No obstante, afirmó que siempre se busca un espacio para ensayar y seguir cultivando lo que consideró como una de las tradiciones más importantes de Huánuco. Según dijo, el compromiso con la danza se mantiene como una prioridad, pese a las dificultades logísticas que enfrentan los participantes en el día a día.

Entre los elementos distintivos mencionados por Herrera Piñán, destacó la práctica conocida como la “mayoraza”, que —según explicó— consiste en un compromiso tradicional que asume el bailante para integrarse plenamente a la cofradía. De acuerdo con su testimonio, esta mayoraza implica 30 unidades de picarón, una botella de vino y dos kilos de chocho, como parte de un ofrecimiento simbólico que refuerza la responsabilidad del participante con el grupo.

El caporal sostuvo que esta tradición se mantiene vigente dentro de la cofradía como una forma de preservar costumbres que han sido heredadas por generaciones. Según dijo, se trata de un compromiso que no solo tiene un valor material, sino también cultural, porque forma parte del ritual comunitario de la danza y de la organización interna.

Herrera también explicó que la cofradía se organiza con cinco mayordomos, uno por cada día de festividad, quienes se encargan de gestionar la banda musical que acompaña las presentaciones. Según declaró, los mayordomos se ofrecen voluntariamente por fe y devoción al Niño Jesús, y son quienes coordinan la música y otros aspectos logísticos durante los cinco días de fiesta.

Rafael Herrera Piñán señaló que, en cuanto al acompañamiento musical, la cofradía prefiere trabajar con bandas netamente huanuqueñas, debido a que —según indicó— son las que mejor conservan la melodía y costumbre tradicional. El caporal explicó que la música constituye una parte esencial de la danza, por lo que buscan que el acompañamiento mantenga el estilo propio de la región.

Asimismo, Herrera reconoció que con el paso del tiempo la vestimenta de la cofradía “se ha ido modernizando un poquito”. Sin embargo, afirmó que el grupo procura conservar la esencia tradicional a pesar de los cambios. Según sostuvo, la modernización no busca romper con la identidad cultural, sino adaptarse sin perder los elementos que distinguen la tradición de los negritos de Huánuco.