Escrito Por: Arlindo Luciano Guillermo
Con Ciudad de agosto (Ediciones Convergencia, 2011. Págs. 246), Mario Malpartida ingresa oficioso a las ligas mayores de la novela, entendida esta como una construcción ficcional que asimila la realidad social e histórica, una narración sostenible, personajes emblemáticos y el deseo de compartir con el lector una historia literaria fascinante que revela hechos y circunstancias que van más allá (muy lejos) de la experiencia íntima y subjetiva del escritor. Isabel Bermúdez Ramírez, la disoluta artesana, la Chapi de libre albedrío, es una madame Bovary. Ciudad de agosto es una novela realista con presencia notable del relato policial; ambos estilos configuran tres ejes temáticos relevantes que avanza acompasados: triángulo sentimental, asesinato en serie por sicarios y narcotráfico.
Esta novela es la muestra de un trabajo narrativo mayor y un proceso de construcción de la historia literaria apelando al relato policial, el contexto social y materiales elevados a la categoría de ficción. Mario Malpartida logra tejer un drama familiar, una pesquisa periodística para identificar al sicario que asesinó en plena vía pública a un alcalde distrital y la visibilidad de las tretas que utiliza el narcotráfico para “negociar la mercancía” desde la frontera amazónica, el sicariato que atemoriza a la ciudad, lío de delincuentes en la cárcel y chantaje temerario. El profesor de artesanía Santiago Manasero cree ser víctima de un chantaje y posible atentado contra su vida y la de su amante por el mismo sicario que liquidó a una autoridad edil. La pista es el “medallón en el pecho” del emisario del Gringo, jefe de una banda organizada de narcotraficantes que propone a la artesana Isabel un trabajo en la selva. Finalmente, sabemos que el sicario Pakuto es asesinado, “por hablar más de la cuenta”, en una reyerta en la cárcel. Así termina la paranoia. Queda en la incógnita quién mató al alcalde.
Con intención o quizá de modo impensado, en la novela se maneja el número tres como una constante: triángulo sentimental, trío de amigos y los Tres en Raya. Isabel Bermúdez, Estaban Boyánovich (“trabajador de mil oficios”) y Santiago Manasero conforman un enredo amoroso intrépido, a veces descarado, con pasión y lealtades mutuas. Este eje temático sirve apenas para exhibir los otros dos. La vida del matrimonio de Isabel y Esteban, al inicio de expectativa, es rutinario y escaso de afecto, pero Isabel y Santiago viven intensamente intimidad, planes y dependencias, no se ven a diario, pero sí clandestinamente, en el taller de artesanía, cuantas veces pueden. Esteban, convertido en vigilante del night club Éxtasis, conoce o disimula actoralmente la infidelidad que no puede revelar ni enfrentar; no desenmascara ni reclama al intruso. La relación de Santiago con el periodista Valerio Sánchez Daga, en el Café Ortiz (“viejo refugio de la bohemia local”), se basa en la lectura de crónicas periodísticas sobre crímenes y de literatura; ambos tienen afición por la creación y ficción literarias y los extravíos por bares y centros de diversión nocturnos. Los Tres en Raya, escritores representativos de la ciudad, con libros publicados (El país de otra gente, ¡Ay, Carmela! y Con olor a vino), es el foco de interés literario y de amistad de Santiago.
La antiheroína de la novela es Isabel Bermúdez Ramírez, atractiva cuarentona, artesana de tapices y bordados excepcionales que representan su personalidad y carácter. Se casa pensado en ascenso social y económico con Esteban, un rubicundo comerciante caído en desgracia y guachimán de un prostíbulo encubierto. Harta de la rutina diaria y de la monotonía conyugal se enfrasca en un romance apasionado y cada vez más atrevido con Santiago Manasero, maestro artesano y proveedor de materiales de artesanía. Obligada a un trabajo temporal de buenos dividendos, acepta viajar a la amazonia para confeccionar tapices donde se camuflan estupefacientes llamados “tamalitos” para ser exportados y concretar así el tráfico de drogas. Si el viaje de ida fue una experiencia de descubrimiento de parajes desconocidos, exóticos y lejanos, relatos populares de Juanito Cahuana en la embarcación Amatista, por tierra, río y aire, el retorno, víctima de la malaria y al borde la muerte, es una odisea desde un recóndito enclave amazónico hasta Lima y de allí a Ciudad de agosto. Isabel vive el presente con intensidad, con todo lo que está a su alcance, sin importarle el destino de la familia ni de los hijos. Esto lo hace porque para ella la vida es hedonismo, una actitud epicúrea, sin grandes metas ni trascendencia personal ni social. “Para Chapi, el esposo inició la caída de su pedestal cuando dejó de ser un hombre de negocios para convertirse en dependiente de una tienda de autopartes en el día y eventual trabajador de centros de diversión de baja monta por las noches”. (Pág. 57).
Ciudad de agosto reúne lo que hace una novela de aliento largo, consistente y persuasiva. La historia de Chapi Bermúdez, la disoluta provinciana, con sueños de grandeza y fortuna, en el contexto del tráfico de drogas, es aventura romántica y audaz, sobrevivencia y el retorno al lar nativo donde la esperan su familia (a quien no le da interés afectivo) y Santiago, su amante incondicional, quien ha prometido a los contertulios del Café Ortiz, y ahora amigo cercano de escritores reconocidos, grabar la historia azarosa de Chapi y escribirla. Dice, precisamente, Santiago: “Bueno, rompamos las fotografías y vayámonos al campo para que me lo cuentes todo”. Y Chapi, al mismo estilo de García Márquez, recordará la vida no como la vivió, sino cómo la recuerda. Ciudad de agosto, con saltos temporales y espaciales, yuxtaposición del relato con escenas cinematográficas, con especulaciones, indagaciones periodísticas, bohemia literaria y mundana, conversaciones entretenidas en el Café Ortiz y datos escondidos, revela un triángulo sentimental apasionado y temerario, crímenes irresueltos en la ciudad y el negocio inescrupuloso del narcotráfico y el sicariato. Ciudad de agosto es Huánuco que, en ese mes, tiene “mayor movimiento comercial”. Ciudad de agosto fue estudiada por Jorge Cabanillas en la tesis universitaria Representación del sicariato y el narcotráfico en la obra Ciudad de agosto de Mario A. Malpartida Besada (2019).




