La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair en Ecuador enfrenta un problema grave de sedimentación que ha llevado al cierre temporal de sus compuertas, afectando su capacidad de producción de energía. El ministro de Energía, Roberto Luque, anunció medidas para compensar el déficit energético, incluida la importación adicional de electricidad desde Colombia.
Iniciada en el gobierno de Rafael Correa y presentada como la obra más grande en la historia de Ecuador, la central ha acumulado una serie de problemas desde su puesta en marcha. La acumulación de sedimentos en la central ha sido significativa y repentina, provocando preocupaciones de seguridad y operatividad, y llevando al cierre de la planta para limpieza y mantenimiento.
Estas complicaciones han reavivado las críticas a la gestión y sostenibilidad del proyecto, que ha costado más de USD 3300 millones al Estado ecuatoriano y ha sido objeto de múltiples reparaciones debido a fisuras estructurales. Desde su construcción, la planta ha enfrentado problemas legales y técnicos, incluyendo una disputa legal con la empresa china Sinohydro, responsable de su construcción.
El gobierno de Luque está ahora tomando medidas para garantizar que no haya cortes de energía en el país, y espera que la central pueda volver a operar normalmente en breve, una vez que se resuelvan los problemas de sedimentación. Mientras tanto, la situación sigue siendo un punto crítico en el debate sobre la política energética y la infraestructura en Ecuador.




