China anuncia la prolongación de la moratoria arancelaria con Estados Unidos

La tregua arancelaria entre China y Estados Unidos, un respiro en la tensa relación comercial entre las dos potencias económicas, se ha extendido por 90 días más, según confirmó este martes el Ministerio de Comercio chino. Este anuncio llega tras intensas negociaciones que tuvieron lugar en Londres y Estocolmo durante los meses de junio y julio. La prórroga busca mantener la estabilidad en los mercados globales, fuertemente influenciados por la política comercial de estas naciones. La primera tregua se había acordado en Ginebra hace tres meses.

Según la investigación publicada por Gestion.pe, esta extensión era previsible, dados los recientes esfuerzos diplomáticos y el interés mutuo en evitar una escalada en la guerra comercial.

En virtud de este acuerdo, Estados Unidos reducirá los aranceles impuestos a los productos chinos del 145% al 30%, mientras que China hará lo propio con los gravámenes a los bienes estadounidenses, disminuyéndolos del 125% al 10%. Este alivio arancelario es crucial para sectores como la agricultura, la tecnología y la manufactura, que han sufrido las consecuencias de las tarifas punitivas impuestas durante la disputa comercial. Es importante recordar que la imposición de aranceles recíprocos se intensificó desde 2018.

La Cancillería china, anticipándose al anuncio, había expresado su expectativa de que Estados Unidos demostrara compromiso para alcanzar un “resultado positivo basado en la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo”. Esta postura refleja la importancia que Pekín otorga a la reciprocidad en las relaciones comerciales y su deseo de evitar políticas unilaterales que puedan desestabilizar la economía global. En la primera mitad del año, el comercio bilateral entre China y Estados Unidos experimentó una caída considerable, impactando negativamente el crecimiento de ambos países.

Las conversaciones en Estocolmo, precedidas por reuniones en Ginebra y Londres, así como una conversación telefónica entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, a principios de junio, evidencian la voluntad de ambas partes de priorizar el diálogo sobre la confrontación. La amenaza de un embargo comercial “de facto” entre las dos mayores economías del mundo, resultante de los aranceles cruzados, ha servido como un fuerte incentivo para buscar una solución negociada.

Un punto clave en las negociaciones fue la aprobación por parte de Pekín de solicitudes de exportación de tierras raras, minerales esenciales para la fabricación de productos de alta tecnología. A cambio, Washington retiró algunas de las “medidas restrictivas” impuestas a China, incluyendo ciertos controles a la exportación de chips. Este intercambio pone de manifiesto la interdependencia entre ambas economías y la necesidad de abordar las preocupaciones mutuas de manera constructiva. China controla aproximadamente el 80% de la producción mundial de tierras raras.

Expertos como Ali Wyne, de International Crisis Group, señalan la “asimetría en la interdependencia” entre China y Estados Unidos, destacando que, a corto plazo, a China le resultará más fácil innovar para sortear las restricciones estadounidenses sobre tecnología de fabricación de chips que a Estados Unidos diversificar su abastecimiento de tierras raras. William Yang, también de International Crisis Group, considera “poco probable” que Pekín haga concesiones significativas, dado el interés de Trump en cerrar un acuerdo y reunirse con Xi Jinping en otoño.