¿Cerca del Estado fallido?

Escrito por: Por Humberto Campodónico, tomado de La República

“Una cosa es con Vizcarra, ¿otra es con cajón? No crean. En el plano económico, AP seguro colocará un ministro de economía ortodoxo, continuando la ‘tradición’…”.

Buena parte de la población se pregunta hasta ahora cuál es la agenda encubierta del Congreso. Porque, claro, nadie cree que es la “lucha contra la corrupción”. Sobre todo cuando 68 de los 130 congresistas tienen investigaciones y procesos abiertos en el Poder Judicial. Y cuando estaba claro que la investigación sobre las graves acusaciones a Martín Vizcarra la enfrentaría el 29 de julio como un ciudadano común.

Veamos. La agenda encubierta tiene varios puntos, que, hasta ahora, ha mantenido “unidas” a las principales bancadas: terminar con la SUNEDU, un nuevo Tribunal Constitucional, tomar el Ministerio Público para liquidar la lucha contra la corrupción, obtener las mayores ventajas posibles del Presupuesto 2021 (que justo ahora está en discusión). Y la postergación de las elecciones del 2021, aunque se la niegue tres veces, como hasta hoy.

Se podría pensar que “todo el poder proviene del Congreso”, de los 105 votos para la vacancia. No lo creemos. La unidad que lograron para empujar el ariete que tumbó las puertas de Palacio, no es producto de un programa común sino de los intereses ya señalados y es probable que las fuerzas centrífugas –no habiendo ya un eje ordenador de la lucha por el poder– tomen ahora la posta. La repartija de ministerios y otros cargos puede demorar la pelea entre ellos, pero no eliminarla.

El botín más importante es el Tribunal Constitucional, llave para el “destrabe” de muchos intereses económicos, comenzando por las deudas de grandes empresas y los bonos de la deuda agraria (¿recuerdan el último día del anterior Congreso?). Otro: la captura del Ministerio Público para que “termine” la lucha contra la corrupción de Lava Jato y el Club de la Construcción donde, es cierto, la actuación de los fi scales deja mucho que desear: ni un solo juicio abierto hasta el día de hoy.

Una cosa es con Vizcarra, ¿otra cosa es con cajón? No crean. En el plano económico, AP seguro colocará un ministro de economía ortodoxo, continuando la “tradición” de los últimos 30 años, para mantener el modelo económico y calmar a los inversionistas, tanto internacionales como nacionales. No va a haber cambio allí.

Seguro por eso la Confiep dio su aval al golpe con la celeridad que lo caracteriza, cuando le conviene –se demoraron 4 días en rechazar la primera vacancia–. También dieron su aval la SNI, Adex y la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, que sustituyó a Vizcarra por Merino sin pestañear.

Un problema que la población entendió desde el principio: se perjudica la lucha contra la pandemia. Merino dijo ayer lo mismo que la derecha económica: ha sido “un problema de Vizcarra”. No dice que hay problemas estructurales no resueltos cuya causa proviene de la “buena macro” que descuida la salud y la educación. Y tampoco que el principal error del gobierno fue no haber entregado más que un solo bono universal en 7 meses, lo que profundizó la caída del PBI.

Esta crisis es de régimen: la política y la democracia han sido vaciadas de contenido. En lo económico, las políticas neoliberales consiguieron buenas cifras macro debido al superciclo de precios de las materias primas, pero no lograron la transformación productiva, agravando la desigualdad y la informalidad. Ha llegado a su fin el ciclo de transición que abrió el gobierno de Paniagua. Existe la necesidad de un nuevo contrato social.

Muchos se preguntan si el Perú, con todos los presidentes presos (o casi) desde el 2000 no roza ya los linderos de un “Estado fallido” (aunque no lo crean, en EEUU también se lo preguntan). Pues no. Siguiendo el ejemplo de Bolivia y Chile, las elecciones del 2021 deben señalar el camino de la recuperación.

Hay que garantizarlas. Este “gobierno” no puede tocar el cronograma (dice que no, pero no le creemos) ni al JNE, la Reniec y la ONPE. Los principales partidos democráticos y la población organizada deben, desde ya, luchar juntos para garantizar ese objetivo.