La reciente instalación de un centro de monitoreo en Pillco Marca, distrito ubicado en la provincia de Huánuco, representa un avance visible en materia de seguridad ciudadana. El proyecto, impulsado por el gobierno regional con una inversión anunciada de 7.5 millones de soles, busca reducir los índices delictivos en zonas como Caiguayna y otros sectores vulnerables, donde los vecinos denuncian desde hace tiempo la presencia constante de delincuentes comunes.
Según explicó el propio gobernador, el sistema contempla cámaras de videovigilancia en alta definición, sensores de sismos y un espacio físico operativo en la cuadra 1 del jirón Los Vicus. El discurso oficial ha estado cargado de énfasis simbólico, incluyendo frases como “ni un choro más en Pilcomarca”, que buscan sintonizar con una demanda ciudadana legítima: vivir sin miedo.
Desde el Diario Ahora saludamos toda acción destinada a salvaguardar la seguridad y la tranquilidad de la población. Sin embargo, creemos fundamental ejercer un escrutinio riguroso sobre los aspectos técnicos, presupuestales y operativos de esta inversión. Hasta el momento, no se han difundido públicamente detalles sobre la licitación del sistema, las características del personal contratado ni la sostenibilidad de su funcionamiento a largo plazo. El gobierno regional ha informado que el personal requerirá únicamente conocimientos básicos en informática, lo que plantea interrogantes sobre la preparación necesaria para operar tecnología de vigilancia compleja.
Preocupa también la limitada transparencia con la que se han comunicado estos aspectos. Se ha consultado oficialmente sobre los términos del contrato y la duración del servicio, pero no se han recibido respuestas claras. Si bien la presencia de juntas vecinales, serenazgo y la Policía Nacional en la coordinación del centro es una buena señal de trabajo interinstitucional, corresponde a la ciudadanía y a los medios mantenerse vigilantes frente a posibles deficiencias o mal uso de los recursos públicos.
La seguridad no puede depender solo de cámaras. Es indispensable que esta iniciativa vaya acompañada de políticas integrales: prevención, educación, fortalecimiento comunitario y rendición de cuentas.
Desde esta tribuna, reconocemos el esfuerzo, pero exigimos también eficacia, transparencia y respeto por los derechos ciudadanos. La tecnología debe ser un aliado, no un sustituto del compromiso social.




