Por Willy Marcellini Ramírez (*)
Llego a mis manos una publicación reciente de la Sociedad Nacional de Industrias (SIN) titulado “Perú Regiones al 2031” en la cual, de buena manera, plantean la construcción de una agenda para nuestras regiones del país, planteamientos para lograr un crecimiento en el aspecto económico y entre otras; con la cual se permita cerrar las enormes brechas sociales y económicas existentes en el Perú del Bicentenario, y de esa manera se va respondiendo además a la falta de una estrategia productiva en el país y la marcada centralización del aparato productivo en Lima.
De acuerdo con el estudio de diversos organismos internacionales, posiblemente en América Latina, el Perú solo sea superado por Argentina en cuanto a la alta concentración de su economía y de los servicios de su población. En efecto, un dato al respecto, proporcionado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) nos dice que en Lima la capital al 2021 se cuenta con 10.8 millones de habitantes. Además, que la región Lima concentra el 42.8% del total de recursos que genera el país (superando los S/ 866,000 millones al 2021). A nivel empresarial se ve el mismo fenómeno, ya que el 49.2% de las pequeñas y microempresas empresas se encuentran en Lima, con respecto a un total de 1.8 millones de unidades en todo el país.
Retomando a la agenda de la SIN, este es resultado de las acciones de cuatro mesas ejecutivas macrorregionales que involucró cerca de 300 especialistas, llegándose a formular 29 planes sectoriales. En cada plan elaboraron un análisis del sector, el análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y amenazas), para formular luego estrategias y acciones que mejoren la competitividad y creen las condiciones para su crecimiento y desarrollo; entre ellas 585 propuestas orientadas al inicio de un proceso de regionalización productiva territorial para crear las necesarias alianzas entre el sector público y privado.
En el tomo I, se detalla Agenda productiva macrorregional Centro, que incluye las regiones de Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín y Pasco, presentando un plan de desarrollo sectorial de la macrorregión que busca fortalecer e impulsar sus motores productivos. Los sectores analizados son: Pesca para CHD y Acuicultura, Textil y Confecciones, Alimentos y Bebidas, Minería y sus proveedores, Construcción e Infraestructura, Mipymes, Turismo y Gastronomía. La agenda incluye propuestas elaboradas por representantes del sector privado de la propia macrorregión y especialistas de los sectores. Dentro de ello se menciona la participación por Huánuco, como integrante de la Mesa Ejecutiva Macroregional Centro (MEM Centro), al Sr. Roberto Refulio Huaccho, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Huánuco.
A lo largo del tiempo se ha visto el crecimiento de las brechas sociales y económicas, con mayores distancias de las necesidades de las regiones, por el centralismo y la falta de una visión productiva, los sucesivos gobiernos se han centrado principalmente en el reparto presupuestario de las regiones. En el país tenemos regiones con niveles de pobreza que superan el 40% y con una informalidad también superior al 90% en varias regiones del país. La data nos revela también que en el oriente peruano se ubica tan solo el 2.9% de las industrias y la capital peruana acumula el 60% del total de los activos industriales de toda nuestra economía.
Ya viendo la posición de Huánuco, en el cuadro de “Disparidad regional: Crecimiento regional e ingreso per cápita, 2010-2019”, que cuenta con cuatro cuadrantes: Estancadas, Rezagadas, dinámicas y Convergentes; podemos apreciar que Huánuco se ubica en el cuadrante Convergentes, que implica que es una región que crece, pero que aún no logra elevar los niveles de ingresos de su población (bajo crecimiento del PBI per cápita). Esto implica que necesitan mantener su crecimiento para lograr mejores resultados en sus indicadores de empleo e ingresos. Siendo los otros cuadrantes las
En los gráficos analizados podemos ver que al 2021, Huánuco está rezagado con 1.1% de aporte al PBI Nacional. Asimismo, tiene un aporte al PBI Industrial de 0.5% al total nacional. Estas cifras revelan que las pocas empresas existentes en la región Huánuco están asociadas a actividades comerciales y de servicios de baja productividad.
Sería importante que las autoridades electas por Huánuco y el resto del país, le den una mirada a estas propuestas que recogen las carencias de estos sectores productivos y plantean una propuesta de desarrollo sostenido para los mismos.
A la luz de los datos, se puede decir que existe la necesidad de priorizar sectores y actores en cada macrorregión y corredor económico para iniciar un proceso de nivelación de la presencia de la industria en las diferentes regiones del país. Si no se cuentan con las condiciones mínimas para el despegue empresarial, propiciado por los municipios y gobiernos regionales, difícilmente podrán crearse y desarrollarse las empresas. De no ser así, se estará favoreciendo la existencia de economías de tipo informal y de subsistencia; considerándose que existe una alta correlación entre la pobreza monetaria y la existencia de la informalidad.
Por tanto, urge la tarea de favorecer a la población de mayores oportunidades de fuentes de empleos dignos y de desarrollo personal, de una visión transformadora que priorice el desarrollo productivo, la generación de empleo y la creación de oportunidades para la inversión. Asimismo, hay la necesidad de realizar planes regionales coherentes, la incorporación de cadenas productivas asociadas que estén orientadas a los mercados locales, regionales, nacionales e internacionales… Hasta la próxima. Saludos cordiales.
(*) Es licenciado en Administración por la UNMSM, MBA por la Universidad de Génova, Cofundador de EIDE (Escuela Internacional del Dinero y la Empresa) e Inversionista independiente en la Bolsa de Valores.
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