Casablanca a la antigua: mi primer viaje sin móvil ni internet

La desconexión digital se presenta como una respuesta al creciente hastío provocado por la omnipresencia de la tecnología en el ámbito turístico. En un contexto donde la inmediatez y la información constante moldean nuestras experiencias, una periodista decide sumergirse en un viaje a la antigua usanza, buscando recuperar la espontaneidad y la autenticidad que, según muchos, se han perdido en la era de la conectividad global. Este enfoque se alinea con un creciente interés por el turismo sostenible y la reducción del impacto ambiental asociado a las tecnologías de la información.

Según la investigación publicada por The New York Times, Lisa Abend, periodista freelance afincada en Copenhague, se embarca en una aventura en Casablanca, Marruecos, con el objetivo de explorar la ciudad sin recurrir a internet. La premisa de su viaje radica en evitar la dependencia de herramientas digitales como mapas online, aplicaciones de transporte o guías virtuales, buscando redescubrir la esencia del viaje a través de la experiencia directa y la interacción con el entorno.

El relato de Abend comienza con una anécdota que ilustra la paradoja de su elección: perdida en el barrio de Mers Sultan, en Casablanca, buscando el palacio real con un mapa de papel, se encuentra con la incredulidad de unas adolescentes ante su falta de un teléfono móvil. Este encuentro subraya la normalización del uso de la tecnología como herramienta indispensable para la navegación y la orientación en el mundo contemporáneo.

La periodista argumenta que la accesibilidad a la información online, si bien ofrece indudables ventajas, ha contribuido a la homogeneización de las experiencias turísticas y al fenómeno del “overtourism”. Al permitir a los viajeros previsualizar destinos, leer reseñas de restaurantes y planificar itinerarios detallados, internet reduce el margen para la sorpresa y la improvisación, elementos que tradicionalmente han enriquecido la experiencia del viaje.

Además, Abend señala que la dependencia del internet fomenta una forma de turismo más superficial y menos conectada con la realidad local. La constante búsqueda de información online y la necesidad de compartir experiencias en redes sociales pueden distraer a los viajeros de la observación atenta del entorno y del contacto genuino con las personas que lo habitan. Este planteamiento resuena con la creciente preocupación por el impacto del turismo en la cultura y la economía local.

Al renunciar a la comodidad de la conectividad, Abend busca reconectar con la esencia del viaje como una oportunidad para la exploración personal y el aprendizaje. Su experiencia en Casablanca se convierte en una búsqueda consciente de la serendipia, la casualidad y el encuentro fortuito, elementos que, según ella, se han visto relegados por la planificación exhaustiva y la dependencia de la tecnología.