Carney comunica a Trump en la Casa Blanca que Canadá no se vende

La tensa relación bilateral entre Canadá y Estados Unidos alcanzó un nuevo clímax esta semana, centrada en la soberanía canadiense. El Primer Ministro Mark Carney se enfrentó el martes al Presidente Trump en un encuentro de alto riesgo, cuyo principal objetivo era reafirmar la independencia de Canadá y evitar una confrontación pública que pudiera escalar las tensiones ya existentes.

Según la investigación publicada por The New York Times, Carney logró transmitir este mensaje clave, aunque con la peculiar retórica empleada por el mandatario estadounidense.

La reunión se produjo en un contexto particularmente delicado. Las relaciones entre los dos países, tradicionalmente aliados y socios comerciales prioritarios, se han deteriorado considerablemente desde la reelección de Trump. Sus reiteradas críticas a Canadá, incluyendo la imposición de aranceles a productos canadienses y la persistente idea de una posible anexión, han tensado los lazos bilaterales hasta niveles históricamente bajos.

La respuesta de Carney, una analogía inmobiliaria contundente, fue directa: “Como sabe del sector inmobiliario, hay lugares que no están a la venta”. Añadió, con firmeza, que “No está a la venta. Nunca estará a la venta”. La réplica de Trump, un escéptico “Nunca digas nunca”, no logró alterar el tono del encuentro, que, según fuentes cercanas a la delegación canadiense, se mantuvo dentro de los parámetros esperados.

Es importante recordar que el comercio bilateral entre Canadá y Estados Unidos supera los 700 mil millones de dólares anuales, lo que convierte a la relación económica en una de las más importantes a nivel global. Además, Canadá es un socio estratégico clave para Estados Unidos en materia de seguridad y defensa, compartiendo la frontera terrestre más larga del mundo.

Antes de la reunión, Trump había recurrido a su plataforma Truth Social para lanzar un ataque verbal contra Canadá, acusándola de excesiva dependencia de Estados Unidos. “No necesitamos NADA de lo que tienen, aparte de su amistad, que esperamos mantener siempre”, escribió Trump. “¡Ellos, en cambio, lo necesitan TODO de nosotros!”. Este tipo de declaraciones, frecuentes en el discurso del presidente estadounidense, han generado incertidumbre y preocupación en Ottawa.

A pesar de la retórica beligerante, Trump elogió la “impresionante victoria electoral” de Carney, suavizando aparentemente su postura. Sin embargo, la situación continúa siendo frágil, y los analistas políticos coinciden en que la gestión de la relación bilateral requerirá una diplomacia cuidadosa y constante por parte de ambos países.