Carne de cañón

Por: José Medina
Aún falta más de un año para las nuevas Elecciones Regionales y Municipales, y ya con esto, el contexto político va calentando motores para la nueva pugna electoral. Como era de esperarse, algunos nombres van saliendo a la palestra, generando satisfacción en algunos, e incomodidad en otros.
Con este panorama social, a puertas de las nuevas elecciones, la ciudadanía tiene que estar preparada para asumir un compromiso ético y responsable; es decir, no solo brindar el voto a aquel candidato que le dará trabajo, o aquel otro que le pagará una mensualidad por hacer campaña; sino que se tiene que votar por aquel en el que tengamos la confianza plena de que llevará a Huánuco, a las vías de un desarrollo más sostenible… y mejor aún, un desarrollo más visible y palpable ante la población.
Al llegar a este tema, el del compromiso de un ciudadano para con el candidato, quiero referirme -con letras doradas- a la juventud; segmento de la sociedad de la cual soy parte, y a la cual estoy resuelto a contribuir con su mejora.
Bien pues, comencemos. La juventud en la actualidad, es un segmento importante si de elecciones se habla. Se ha convertido en la tercera parte del total, del bolsón electoral. Viéndolo así, la juventud debería haber obtenido logros fundamentales en la participación y gestión de todo gobierno; sin embargo –sin generalizar por supuesto- aquel letargo del que recién vamos despertando, nos ha dejado indefensos y muy mal organizados. En vista de ello, los candidatos en general, de distintas canteras y de múltiples ideologías, han hecho del joven su caballito de batalla; utilizándolos como pantalla para las campañas, y como pintores para publicidad. Esto, siendo racionales y dueños de nuestra propia idiosincrasia, ha hecho que el joven de ahora le tenga cierto pudor a la política, cierto grado de indiferencia que lo han ido alejando, y lo siguen alejando, de aquello tan necesario para regir sus vidas, la de los demás, y la de los que se vienen. Aquel término –Política– al que muchos jóvenes temen, aborrecen, o le es simplemente indiferente, es la única manera de ser partícipes en la gesta de una nueva sociedad; sin embargo los jóvenes se alejan de ella por la fama que tiene, olvidando aquella frase tradicional que todos en algún momento hemos mencionado: “Si los malos avanzan, es porque nosotros les dejamos avanzar”.
Es pues así, que los candidatos, de buena o mala fama, han tomado por asalto a los liderazgos jóvenes, y han hecho de ellos su pilar y su bastión para la campaña (ojo, solamente campaña) y luego de utilizarlos, son guardados en el baúl de la amistad, hasta la próxima campaña.
Si bien es cierto que en la actualidad, la cuota joven (20 % de la plancha que postula a una instancia de gobierno) ha permitido que la juventud acceda a puestos de gobierno, y que con ella se obtenga participación de jóvenes en la gestión del poder, aún no se logra superar aquel estereotipo de que el joven aún no está preparado para tales responsabilidades; y que en todo caso, de no ser por la ley, no tuvieran un cupo de participación.
En fin, dado que la maquinaria electoral ha encendido los motores, creo que es el momento propicio para alentar a la juventud huanuqueña a ser más racional en sus decisiones, más leal a su autoestima, y más inteligente en el momento de formular un pacto ético–político, para el bienestar de la región.