Carlos Ortega y Obregón: “El crecimiento de cuadrillas asegura larga vigencia de la Danza de Los Negritos de Huánuco”

El profesor huanuqueño Carlos Ortega y Obregón manifestó que considera un aspecto favorable el crecimiento de cofradías en Huánuco, señalando que actualmente se observa una gran cantidad de agrupaciones, muchas de ellas mejor organizadas y con mayor compromiso. Según expresó, este escenario evidenciaría que la festividad mantiene vigencia y fuerza en la ciudad.


El entrevistado sostuvo que este incremento, sin embargo, también trae nuevos desafíos que deben analizarse con cuidado. De acuerdo con su opinión, en los últimos años se estaría registrando un cambio en la motivación del público: afirmó que muchas personas ya no seguirían a los negritos por devoción, sino por el atractivo de las bandas musicales. Desde su perspectiva, este fenómeno estaría relegando a la danza a un segundo plano, alterando el sentido original de una tradición que —según enfatizó— es esencialmente religiosa.


Esencia religiosa
Durante sus declaraciones, Ortega y Obregón subrayó que la Danza de los Negritos —a su criterio— no constituye el centro de la festividad, sino que forma parte de la celebración más amplia dedicada al Niño Jesús. Indicó que el sustento principal de esta tradición habría sido históricamente la fe del pueblo, lo que explicaría, según dijo, su permanencia en el tiempo.


El profesor señaló que en años anteriores el vínculo con la danza estaba estrechamente relacionado a promesas, agradecimientos y pedidos al Niño Jesús. Según explicó, muchas personas participaban porque buscaban agradecer por un milagro o pedir un favor, lo cual reforzaba el carácter devocional del baile. Sin embargo, afirmó que hoy esa conexión se estaría debilitando, debido a que se priorizaría la danza y el espectáculo por encima de la fe.


Ortega también indicó que no pretende generalizar, pero sostuvo que esta tendencia debería ser observada con atención porque, según su punto de vista, la tradición perdería sentido si se desprende del elemento religioso.


Mayor rol de autoridades
El profesor Carlos Ortega y Obregón manifestó que, a su parecer, tanto las autoridades civiles como la Iglesia Católica tendrían un rol clave para evitar que la festividad se desvíe hacia lo meramente cultural o comercial. Señaló que el evento no solo debe ser promovido como expresión artística, sino también como una oportunidad para fortalecer la devoción al Niño Jesús.


En ese sentido, afirmó que la Iglesia podría aprovechar esta temporada como un momento propicio para evangelizar, argumentando que durante estas fechas asisten a misa más varones, hecho que —según indicó— suele ser menos frecuente durante el resto del año. Además, expresó que la devoción al Niño Jesús sería un rasgo singular en Huánuco, mencionando que muchas familias e instituciones mantienen nacimientos en sus hogares y espacios de trabajo, lo cual consideró como evidencia del arraigo religioso de la ciudad.


Comisión interinstitucional
Ortega y Obregón afirmó que este año se registrarían alrededor de 150 cuadrillas, e incluso estimó que podrían ser más, por lo que consideró urgente que se conforme una comisión interinstitucional que permita articular la celebración. Según su propuesta, dicha comisión debería integrar al municipio, la Dirección de Cultura, el Gobierno Regional, la Diócesis y autoridades de turismo.


El profesor sostuvo que no se trataría de controlar o dirigir a las cofradías, sino de motivarlas a organizarse mejor para lograr autocontrol y evitar exageraciones. También mencionó que existen asociaciones, pero que el crecimiento de la festividad demandaría una articulación más amplia y coordinada. Según su perspectiva, esto permitiría mantener orden, promover valores y garantizar que la celebración conserve su integridad cultural y espiritual.