El murciano Carlos Alcaraz, con 22 años recién cumplidos, exhibe con orgullo su sexto trofeo de Grand Slam en las entrañas del Arthur Ashe Stadium. La victoria resuena con fuerza, no solo por el título en sí, sino por la reafirmación de su dominio en el circuito tenístico, un escenario que ya le vio coronarse hace tres años. Alcaraz, que saltó a la fama con su grito de guerra “¡Soy un toro!”, ha evolucionado, aunque conserva la esencia que lo catapultó. El joven prodigio es ahora un deportista más maduro, consciente de su impacto y responsable con sus actos.
Según el reportaje de El País, Alcaraz dialogó con varios medios tras su victoria, mostrando una actitud reflexiva y accesible. El periódico español indica que el tenista se mostró abierto a las preguntas, incluso interrogando a los periodistas sobre la calidad de sus respuestas.
Alcaraz reconoció que este US Open podría ser “su torneo más redondo”, resaltando su consistencia y el alto nivel de juego desplegado a lo largo de las dos semanas. Consciente de la dificultad que implica ganar un Grand Slam, el español prefiere saborear el momento, sin perder de vista la exigencia que implica mantenerse en la cima. Juan Carlos Ferrero, su entrenador, llegó a hablar de “perfección”, mientras que Mats Wilander manifestó su admiración y expectación por el futuro de Alcaraz. Ante estos elogios, Alcaraz se muestra cauto y humilde. “La perfección no existe”, afirma, y se mantiene motivado buscando la mejora continua, anticipando la competencia de rivales como Jannik Sinner. El jugador reconoce que las críticas, que lo tildaban de fiestero e irresponsable, no fueron un factor determinante en su motivación, sino más bien un impulso personal.
Alcaraz admite que el documental sobre su vida generó debate sobre su faceta personal. Reconoce que le gusta disfrutar de su tiempo libre, como cualquier persona de 22 años. Sin embargo, subraya la importancia de la organización y el equilibrio entre el trabajo y el ocio. El tenista considera fundamental cuidar todos los detalles fuera de la pista para rendir al máximo nivel dentro de ella. En relación a la exposición mediática y el impacto de sus palabras, Alcaraz se muestra consciente de la necesidad de medir sus declaraciones, especialmente en momentos de tensión. Su objetivo es expresarse siempre con respeto y deportividad. El murciano se considera un deportista que debe ser ejemplar, inspirando a los jóvenes con su actitud y comportamiento. Respecto a su juego, Alcaraz se siente cada vez más seguro y completo, gracias a su versatilidad y a su buen estado físico. Toni Nadal, conocido por su sobriedad en los elogios, destaca su capacidad para hacerlo todo bien en la pista.




