Gaza Crisis Humanitaria
Gaza Crisis Humanitaria

Caos exacerbado en Gaza por el nuevo sitio de ayuda

La crisis humanitaria en Gaza se agudiza a medida que una nueva iniciativa de ayuda israelí, liderada por la Fundación Humanitaria de Gaza, intenta establecer centros de distribución de alimentos para una población al borde de la inanición tras más de ochenta días de bloqueo. Sin embargo, el lanzamiento de estos centros ha estado marcado por el caos y la controversia, generando dudas sobre su eficacia y su adherencia a los principios humanitarios fundamentales, situación que se complica aún más con la interrupción de las operaciones de ayuda de la ONU y el aumento de las hostilidades.

Según la investigación publicada por The New York Times, la apertura de un tercer centro de ayuda en Gaza el jueves, buscaba aliviar la desesperación alimentaria, pero se vio empañada por escenas de desorden similares a las del primer centro. La ONU y otras organizaciones de ayuda se han negado a cooperar con la Fundación Humanitaria de Gaza, calificándola de operación militarizada que viola los principios humanitarios básicos que deben regir la entrega de auxilio a poblaciones vulnerables en zonas de conflicto.

Durante la inauguración del nuevo centro, multitudes de palestinos hambrientos se disputaron los folletos y buscaron refugio de las granadas de aturdimiento, conforme muestran videos verificados por el medio estadounidense. Estos incidentes exacerban la desconfianza en la iniciativa y generan interrogantes sobre la seguridad de los beneficiarios y la imparcialidad en la distribución de los recursos. A esto se suma la creciente frustración entre la población, evidenciada por el asalto a un almacén del Programa Mundial de Alimentos de la ONU el día anterior, en el que, según informes iniciales, dos personas perdieron la vida en la estampida generada por la desesperación.

La Fundación Humanitaria de Gaza, respaldada por empresas privadas estadounidenses y custodiada por fuerzas israelíes, afirma haber utilizado “medios no letales” para dispersar a las multitudes, negando heridos. Por su parte, el ejército israelí niega cualquier participación directa en los incidentes ocurridos cerca del centro. Esta versión contrasta con los testimonios y las evidencias audiovisuales que muestran el uso de granadas de aturdimiento y disparos al aire para controlar a las multitudes. La fundación argumenta que su objetivo es evitar que Hamas desvíe la ayuda para fines propios, una acusación que alimenta la controversia y dificulta la colaboración con otras agencias humanitarias.

La ONU considera que el nuevo sistema de ayuda es totalmente insuficiente para cubrir las necesidades básicas de la población gazatí. Pese a que se han autorizado alrededor de 800 camiones de ayuda desde el fin del bloqueo la semana pasada, solo 200 han llegado a su destino, debido a la inseguridad en las rutas de distribución. Esta situación contrasta con los cientos de puntos de distribución que operaban bajo el sistema anterior de la ONU, evidenciando la magnitud de la crisis y la dificultad para garantizar la llegada de la asistencia a quienes más lo necesitan.

En un contexto de crecientes tensiones y presiones internacionales, Israel y Hamas evalúan una nueva propuesta de alto el fuego presentada por Steve Witkoff, enviado de Oriente Medio del presidente Trump. La propuesta contempla un alto el fuego de 60 días y un flujo de ayuda a través de operaciones dirigidas por la ONU, a cambio de la liberación de rehenes por parte de Hamas. Sin embargo, persisten las diferencias sobre la duración y las condiciones del alto el fuego, lo que dificulta un acuerdo que ponga fin a las hostilidades y permita una respuesta humanitaria eficaz y sostenida.