Caos del tránsito: ¿Una solución a la vista?

El “reciente” nombramiento de Julio Ronquillo como gerente de transportes de la ciudad ha traído consigo una prometedora propuesta: el reordenamiento del tránsito. Conocido por su trayectoria en la municipalidad, Ronquillo se enfrenta a un desafío de grandes proporciones ante el aumento exponencial de vehículos en la ciudad.

A diario, nos encontramos con decenas de combis, colectivos y trimóviles estacionados en esquinas o en plena calle, obstruyendo el flujo del tránsito y generando un caos vial que afecta a todos los ciudadanos. Ronquillo reconoce que uno de los principales problemas radica en la educación vial, tanto de los conductores como de la población en general.

La corrupción en la obtención de licencias de conducir y permisos de circulación es un secreto a voces. Con tan solo unos pocos billetes, muchos conductores logran sus licencias y permisos, contribuyendo aún más al problema. Además, la escasez de personal policial y de inspectores dificulta aún más la situación. Con solo 45 inspectores municipales para una ciudad de tales dimensiones, es imprescindible la solicitud de Ronquillo al alcalde de contar con 50 efectivos más para poder abordar la situación.

Para atacar el problema de raíz, es necesario implementar programas educativos masivos. La educación vial debe ser una prioridad, especialmente para los conductores de trimóviles, quienes suelen ser los principales infractores de las normas de tránsito.

Es muy probable que una campaña de sensibilización y educación vial totalmente agresiva podría marcar la diferencia en el comportamiento de los conductores y peatones. 

Es importante que todos nosotros, como ciudadanos y hombres de prensa, seamos conscientes y responsables en la educación de nuestra comunidad. Solo así, podremos impulsar y mejorar campañas de salubridad y lograr el progreso que tanto anhelamos.

Por otro lado, esperemos que los cambios que ha ofrecido el gerente de Transportes no demoren mucho, preocupantemente vemos que el caos y el desorden solo empeoran y no hay mejoría. Lo más preocupante, son los peatones, para quienes se ha vuelto una odisea cruzar las calles con tanto conductor imprudente.