Canciller Admite Que No Hay Invitacion Formal De Ee Uu Para Visita De Boluarte
Canciller Admite Que No Hay Invitacion Formal De Ee Uu Para Visita De Boluarte

Canciller admite que no hay invitación formal de EE.UU. para visita de Boluarte

El canciller Elmer Schialer aclaró este miércoles que la presidenta Dina Boluarte aún no ha recibido una invitación formal del Gobierno de Estados Unidos para visitar Washington, pese a que el vicepresidente estadounidense JD Vance le habría extendido un comentario de cortesía durante una ceremonia en el Vaticano.


“El vicepresidente le dijo específicamente ‘¿por qué no nos visita?’. A mí eso me suena a una invitación, no sé a ustedes, sobre todo viniendo de un vicepresidente a una jefa de Estado”, expresó Schialer en conferencia de prensa. La mandataria, añadió, agradeció el gesto y respondió invitando a Vance y al expresidente Donald Trump a visitar el Perú.


Schialer explicó que, para concretar una visita oficial, se requiere una coordinación técnica y diplomática entre el Departamento de Estado de EE.UU. y la Cancillería peruana. “En eso estamos trabajando”, dijo. Recalcó que la solicitud de autorización al Congreso se presentará una vez que la agenda y temas a tratar estén plenamente definidos.


El encuentro entre Boluarte y Vance se dio el 18 de mayo, durante la misa de inicio del pontificado de León XIV en el Vaticano, donde ambos participaron como representantes oficiales de sus países. El canciller consideró este intercambio como una “señal del buen ánimo” en la relación bilateral, que cumple 200 años en 2026.


Sin embargo, hasta el momento no se ha tramitado autorización ante el Congreso. Durante su intervención en la conferencia de la Americas Society Council of the Americas, la presidenta anunció su intención de viajar a EE.UU., expresando confianza en que el Legislativo priorizará los intereses nacionales.


La mandataria enfrenta una creciente desaprobación. Según CPI, apenas cuenta con un 2,4% de respaldo ciudadano. Las recientes polémicas —incluyendo la revelación de cirugías estéticas negadas previamente y un intento frustrado de duplicarse el salario presidencial— han deteriorado aún más su imagen.