CAMARÓN QUE NO APRENDE DE FINANZAS, SE LO LLEVA LA CORRIENTE

Por Willy Marcellini Ramírez 

 

“La pobreza no se soluciona con dinero, se soluciona con educación financiera”

Anónimo

Uno de los propósitos de esta columna es contribuir en resolver la deficiencia de conocimientos que existe en el país para la gestión de los recursos, especialmente los financieros y la toma de decisiones adecuadas en el campo familiar y empresarial relacionadas con el tema, para que, de esa manera, la población pueda aprovechar en mejor medida la gran oferta de productos y servicios financieros existentes en el mercado. Nuestra realidad nos indica que la educación financiera está muy ausente y descuidada a lo largo de nuestra etapa formativa escolar, salvo en la etapa superior en carreras de negocios o la autoeducación; manifestándose dichas deficiencias cuando ya se es adulto, empresario o profesional y se tiene que aprender, muchas veces, en base de prueba y error.  

Es vital para el desarrollo de nuestra sociedad, el impartir conocimientos sobre educación financiera y empresarial, si queremos una mejor sociedad, más justa y equitativa, donde haya menor pobreza y todos puedan tener las mismas oportunidades de desarrollo. El compartir conocimientos de finanzas permitirá desarrollar las competencias y capacidades para gestionar adecuadamente los recursos, desenvolverse apropiadamente en el mercado financiero haciendo valer sus derechos como usuarios, cumpliendo sus obligaciones, realizando contratos de mutuo beneficio, en fin, hay muchos beneficios. Finalmente, al tener conocimientos de temas financieros podremos ser apropiadamente parte del sistema financiero al tomar los servicios o al hacer uso de sus productos.

Recordemos que, para el desarrollo económico de un país, es imprescindible además, un sistema financiero estructurado y armonizado, que pueda atender con efectividad las necesidades financieras de todos los agentes económicos de una nación. En ese sentido, este sistema se estructura en dos grandes áreas:

  1. Órganos reguladores y de control.
  2. Órganos de intermediación.

 Los órganos reguladores y de control son instituciones públicas autónomas con poder para ejercer sus objetivos y fines, con capacidad de regular el funcionamiento y las operaciones de los intermediarios financieros, así como de controlarlos. Un ejemplo de lo mencionado nos lo dan las noticias de estos días, que nos dicen que nueve cooperativas de ahorro y crédito han sido intervenidas por la SBS (Superintendencia de Banca y Seguros) por presentar patrimonios negativos, todo ello en el marco de sus facultades de supervisión y regulación.

 Con respecto a los órganos de intermediación, podemos diferenciar de manera básica dos órganos: el primero, de intermediación de captación de ahorro y otorgamiento de crédito, donde en general se encuentran los bancos, financieras, Edpymes, cajas y cooperativas; y el segundo, de intermediación que no otorga créditos, en las que se encuentran las entidades de Seguros y las administradoras de pensión (AFPs).

¿Y cómo se crea el ahorro? A través del exceso de renta, básicamente de dos maneras:

  1. A través de las empresas no financieras, a partir de las utilidades no distribuidas (que se reinvierten esencialmente en capital fijo, como ya se dijo en el artículo pasado).
  2. A través de las familias, quienes ahorran absteniéndose y postergándose de ciertos consumos y también por prevenirse de alguna contingencia que pudiera ocurrir en el futuro.

En este proceso, las empresas financieras junto a las familias, generalmente, son los ofertantes de ahorro siendo normalmente acreedores, y las empresas no financieras son los demandantes de estos ahorros y suelen ser los deudores. En tal motivo, no es de extrañar que la principal fuente de financiamiento de los bancos sean los ahorros y/o depósitos en general del público.

Ordinariamente, las empresas financieras representan el papel de transmisores del ahorro de las familias hacia las empresas no financieras; pero esto ya está cambiando en la actualidad con el surgimiento de nuevos productos financieros, nuevos modelos de negocios y con la decisión de las familias, un poco más, a realizar inversiones directas. Esto ha motivado a que las empresas financieras se presenten más dinámicas, especialmente ahora en tiempos de pandemia donde se ha acelerado la digitalización y el acceso a nuevas tecnologías; este dinamismo se procura para satisfacer demandas de clientes con un mayor conocimiento financiero y, eso sí, cada vez más exigente. Pero más aún por el ingreso de nuevas empresas en el negocio, como por ejemplo las Fintechs (Financieras tecnológicas) o el caso de los grandes almacenes comerciales, que ofrecen una variedad de créditos y seguros, entre otros productos de tipo financiero.

Las empresas financieras, en su gran mayoría los bancos, son los que se encargan de desarrollar la captación de fondos a través de los depósitos y el otorgamiento de créditos. Según ASBANC (Asociación de Bancos del Perú), hasta agosto del 2021, las colocaciones brutas del sistema bancario alcanzaban los 346,478 millones de soles y los depósitos representaban 341,478 millones de soles. El beneficio de las empresas financieras proviene de los intereses y de las comisiones que cobran en sus operaciones, en consecuencia, la cartera de créditos es el más importante activo de los bancos. Sin embargo, se observa en la actualidad que las actividades bancarias están orientándose hacia servicios más diversificados, como pueden ser las operaciones en el mercado de valores, servicios internacionales, interbancario, derivados, entre otros, y éste es solo el inicio.

El tiempo de educarse es hoy. Saludos cordiales.