El camal municipal de Huánuco, ubicado en Amarilis desde finales del siglo XIX, ha dejado de ser un lugar adecuado para el procesamiento de carne, convirtiéndose en una amenaza para la salud pública. A pesar de los avances tecnológicos actuales, las condiciones en las que opera este lugar son alarmantes. Una reciente visita realizada por la regidora Miluzca Torres, acompañada por el fiscal de medio ambiente, César González, reveló el lamentable estado de las instalaciones, las cuales no cumplen con los estándares mínimos de salubridad ni de gestión administrativa.
La inspección encontró un escenario preocupante: la carne destinada al consumo humano se maneja en condiciones insalubres, con heces y sangre de los animales que contaminan el lugar. Según la regidora Torres, la falta de un sistema adecuado para el tratamiento de los desechos y la inoperancia de los depósitos de refrigeración, debido a la falta de energía eléctrica, agravan la situación. Esta deficiencia expone a la población a consumir carne en condiciones insalubres, lo que representa un riesgo directo para la salud.
A pesar del uso abundante de agua, los métodos actuales no son suficientes para evitar la contaminación. Asimismo, el transporte de la carne desde el camal hasta los mercados carece de un sistema de refrigeración adecuado, lo que pone en duda la calidad de los productos que llegan a las mesas de los huanuqueños.
Torres señaló que el camal funciona sin un ingeniero sanitario, lo que agrava aún más los problemas estructurales y de higiene. Ante esta realidad, la regidora expresó la necesidad urgente de reubicar el camal y mejorar su gestión, además de proponer la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales (PETAR) exclusiva para el camal, como una solución que garantice la salubridad de la carne.
El fiscal César González también subrayó la importancia de una intervención inmediata, advirtiendo que el estado actual del camal constituye una amenaza directa para la población. La carne, junto a las menudencias y desechos animales, se manipula en un entorno insalubre, lo que podría desencadenar problemas graves de salud.
La regidora Torres, visiblemente afectada tras su visita, instó al alcalde a tomar medidas urgentes para resolver esta situación, que ya puede considerarse un crimen contra la salud pública. La falta de administración responsable y la negligencia en la operación del camal no pueden continuar poniendo en peligro a la población. La solución pasa por una reestructuración completa o el cierre definitivo del camal en su ubicación actual.




