En un juicio concluyente, Segundo Elí Saboya Salas, de 31 años, fue condenado a cadena perpetua por el delito de violación sexual en contra de una menor, comenzando cuando ella tenía solo siete años. El fallo fue emitido por la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Leoncio Prado-Aucayacu, destacando la gravedad de los abusos perpetrados repetidamente dentro de un hogar que debería haber sido un lugar seguro para la niña.
Los abusos ocurrieron en múltiples ocasiones, sumando hasta treinta episodios de agresión, en la residencia ubicada en el Jr. Saposoa, ciudad de Aucayacu. Saboya Salas era el exconviviente de la madre de la víctima y compartía el hogar con la menor y otros niños. La situación salió a la luz en diciembre de 2022 cuando la niña, ya con diez años, reveló los abusos a su madre, desencadenando la investigación y posterior proceso judicial.
El fiscal Luis Alberto Meza Espinoza lideró la acusación, presentando pruebas contundentes que culminaron en esta severa sentencia. Este caso resalta la importancia de la vigilancia y protección dentro de los hogares, y asegura que los perpetradores de actos tan atroces enfrenten la máxima pena posible bajo la ley peruana.




