Por: Arlindo Luciano Guillermo
La educación no debe ignorar, relegar ni despreciar tecnologías digitales ni IA. Soy consciente de su presencia y uso poderosos. La inteligencia artificial no es moda ni esnob momentáneo, sino necesidad, desafío crucial como la sobrevivencia del hombre en la Era del Hielo: “luchas para adaptarte a las nuevas circunstancias o mueres en tu ley”. En educación, los errores y malas decisiones son como en la guerra o los negocios: fatales y, a veces, irreversibles. La educación -a tan solo 25 años del siglo XXI- ha cambiado de enfoque, estilo, ritmo y tecnología notablemente. No se trata únicamente del ultrapragmatismo, la cultura y ética posmodernas, las enfermedades mentales y el consumismo compulsivo, sino del empoderamiento de Internet y las redes sociales y ahora de la inteligencia artificial, advertido lúcidamente por Yuval Harari en el libro Nexus. La IA llegó para trastocar los cimientos de la vida cotidiana, los conocimientos, el modus vivendi del ciudadano, el aprendizaje en la escuela, el desempeño laboral y el peligro de reemplazar a algunas profesiones. ¿Cómo vamos a enfrentar la IA, cómo la aprovecharemos y usarla en beneficio de la educación?
El 13 y 14 de agosto, en el auditorio del Colegio de Ingenieros de Lima, mientras Huánuco celebraba los 486 años de fundación española, participé en el CADE EDUCACIÓN 2025 “La educación navegando en la transformación digital. ¿Aceleramos o naufragamos?” El cambio es inapelable. Los estudiantes de los últimos 20 años son “nativos digitales”. ¿Cómo enseñarles? Es tiempo de replantear el uso de celulares, tabletas o centros de cómputo con fines de eficiencia educativa. El conocimiento (examen para la universidad) no es incompatible con el enfoque por competencias (habilidades). El método, la pedagogía y la didáctica han cambiado radicalmente. La enseñanza “a cocachos aprendí” es retrógrada, obsoleta, carente de practicidad, atentado contra los postulados de las inteligencias múltiples, la neurociencia y los derechos ciudadanos. En los aprendizajes, intervienen vigorosamente emociones, salud mental y ecuanimidad del docente. Un empresario educativo tiene que invertir en capacitación, actualización y perfeccionamiento de directivos y docentes. Desempeñarse en entornos digitales, tecnológicos e innovadores es impostergable. No se pueden resolver problemas educativos de hogaño con herramientas y habilidades anticuadas; la educación requiere inexorablemente de nuevas estrategias y procesos para resolver problemas nuevos. La IA y las tecnologías digitales son accesibles. En un celular de mediana gama, hay IA, redes sociales y aplicativos (Yape, Plin, Zoom) que ayudan a resolver problemas personales, educativos e institucionales. Alfredo Pérsico, CEO y fundador de FutureLab y Agents4Future, hace dos advertencias: 1. La IA contribuye con los aprendizajes de los estudiantes; estos deben desarrollar capacidades de trabajo con IA y robótica”. 2. La IA puede afectar negativamente las habilidades críticas y el aprendizaje autónomo; eso se contrarresta con aprendizajes basados en retos reales para fomentar un pensamiento ciudadano. El aprendizaje debe tener pasión, responsabilidad y una postura crítica”.
La educación no es discurso político ni cifras estadísticas, sino hechos concretos, medibles, objetivables, que permitan a los estudiantes aprender mejor y enseñar a los docentes con efectividad. La tecnología, las habilidades digitales y la inteligencia artificial juegan un rol determinante. La competencia transversal “se desenvuelve en entornos virtuales generados por las TIC” debe ser práctica diaria. El mercado laboral exige competencias tecnológicas. Las conferencias, el intercambio de experiencias y propuestas de CADE EDUCACIÓN 2025 se orientan a generar condiciones para la transformación educativa con la presencia de la IA. Dos preguntas: ¿cómo enfrentar la IA en la gestión de los aprendizajes, con brechas digitales, pluralidad cultural y desempeño docente meritocrático?, ¿estamos preparados tecnológicamente para hacerle frente a la IA? Dos ejes fundamentales de trabajo: enfoques innovadores que tienen como actor al estudiante, docente y padre de familia y el liderazgo pedagógico y tecnologías nuevas (IA, en primera línea) para mejorar el servicio educativo y el aprendizaje significativo. Entender lo que se lee y ejercer el pensamiento crítico son imprescindibles para resolver problemas cotidianos. CADE EDUCACIÓN 2025 es un foro de gran relevancia y la oportunidad para intercambiar experiencias educativas vinculadas a la tecnología. Quien tenga ChatGPT, usa Gamma, Fliki, Canva o Perplexity ya entró en la era de la alfabetización digital y la IA.
No hay otro camino que la incorporación de la educación a la IA, las tecnologías nuevas y el uso de competencias digitales y blandas (soft skills); debemos estar además preparados para afrontar el tecnoestrés y usar la resiliencia sostenible para vivir serenos y aprendiendo a diario nuevas tecnologías. Un estudiante con habilidades blandas, conocimiento científico y pensamiento crítico se va a incorporar exitosamente a las tecnologías digitales y la IA. Los estudiantes deben ingresar a la universidad, pero no es suficiente. Van a necesitar habilidades blandas, autonomía de decisiones, pensamiento crítico, investigación científica, redacción académica, tecnología e IA. Discutirán con un robot o un androide, que refute, contradiga, interpele y oriente cómo resolver problemas. Dice Patricia Stuart, rectora de la Universidad de Lima: “En lugar de prohibir el uso de la IA, es necesario enseñar a utilizarla con un propósito definido, orientado a explorar, crear y reflexionar, lo cual implica una revisión de nuestros métodos de evaluación, acompañamiento y retroalimentación del aprendizaje”.
La IA no es ciencia ficción, relato distópico ni cuento-ensayo de Borges. La educación ni las instituciones se estancan. El tránsito de la educación tradicional hacia el uso de la inteligencia artificial es inexorable. La escuela, estudiantes, docentes y padres de familia tendrán que convivir necesariamente con la IA; de lo contrario, se autoexcluirán, surgirá la postergación tecnológica e inercia científica. Habrá alta “deuda cognitiva” y desidia de la salud mental y emocional. No basta hoy saber conocimientos, sino cómo los usamos con eficiencia, significancia, selectividad y productividad. En la universidad, los estudiantes potencian competencias y consolidan la ciencia y la tecnología para su formación profesional. La consigna fuerza de CADE EDUCACIÓN 2025 es “¡Aceleramos o naufragamos!” Es una postura excluyente. Acelerar es ponerse al tanto y dar el salto inmediato; naufragar equivale a quedarse estático, hacer lo que siempre se ha hecho, sin posibilidad de migrar a la era digital, al cauce veloz de la IA.




