La violencia sacudió nuevamente la ciudad de Tumbes, dejando una estela de dolor y destrucción tras un atentado con explosivos perpetrado en una vivienda del barrio El Progreso. El incidente, ocurrido la madrugada del domingo 20 de abril, cobró la vida de Nelly Olaya Cruz y dejó al menos cinco personas heridas, incluyendo menores, evidenciando la creciente inseguridad que azota esta zona fronteriza. La explosión, registrada en la calle Circunvalación, recuerda un suceso similar ocurrido el mes pasado, intensificando la preocupación de los residentes por la aparente escalada de violencia.
Según la investigación publicada por El Comercio, un individuo a bordo de una motocicleta perpetró el ataque, dejando un bidón con presuntos restos de gasolina y artefactos explosivos frente a la residencia de Olaya Cruz. Tras tocar la puerta para alertar a los ocupantes, el agresor huyó rápidamente, desencadenando una explosión que resultó fatal para la dueña de casa.
El trágico evento no solo causó la muerte de Nelly Olaya Cruz, sino que también dejó a cinco personas heridas, quienes fueron trasladadas de urgencia al hospital regional por personal de salud de la Diresa. El impacto de la detonación se extendió a las viviendas vecinas, afectando al menos diez estructuras y generando un clima de angustia e incertidumbre entre los habitantes del sector. La magnitud del daño refleja la potencia de los explosivos utilizados en el ataque, intensificando el temor de los residentes.
Las investigaciones policiales apuntan a que el objetivo del atentado era Aldair Infante Olaya, hijo de la víctima, conocido en el área bajo el alias de “La Abuela”. Este individuo, con antecedentes por posesión de explosivos, había sido previamente detenido y posteriormente liberado, generando interrogantes sobre las circunstancias de su liberación y su posible vinculación con el ataque. Este antecedente añade una capa de complejidad a la investigación, sugiriendo posibles conexiones con actividades ilícitas.
La comunidad ha expresado su descontento por la falta de presencia policial y la respuesta insuficiente de las autoridades locales, especialmente considerando los antecedentes de violencia en el barrio El Progreso. Los vecinos denuncian la sensación de abandono y la creciente vulnerabilidad ante la criminalidad, exigiendo medidas urgentes para garantizar su seguridad. Esta demanda ciudadana resalta la necesidad de reforzar la presencia policial y mejorar la coordinación entre las autoridades para prevenir futuros incidentes.
Además, fuentes de Canal N señalan que algunos vecinos del asentamiento humano Nuevo Progreso sospechan que el atentado podría estar ligado a un ajuste de cuentas, posiblemente relacionado con organizaciones criminales extranjeras. No obstante, el temor a represalias ha impedido que los afectados brinden declaraciones oficiales a la prensa. Esta hipótesis plantea la posibilidad de que el crimen esté vinculado a redes de delincuencia organizada, lo que requeriría una investigación exhaustiva y la cooperación de agencias de inteligencia.
Mientras tanto, la municipalidad ha iniciado labores de remoción de escombros y brinda apoyo a las familias afectadas por la explosión. Sin embargo, hasta el momento no se han reportado detenciones, y la Policía continúa trabajando para identificar a los responsables y esclarecer los motivos detrás de este brutal atentado. La comunidad espera que las autoridades logren llevar a los culpables ante la justicia y restablecer la paz y la seguridad en el barrio El Progreso.




