Brechas de productividad: el reto de Huánuco y el resto del país

Conferencia de Fernando Gonzalez Tinoco

La reciente conferencia del Instituto Peruano de Economía (IPE) nos revela una dura realidad sobre la productividad laboral en el país. Existen enormes brechas entre regiones, siendo Huánuco una de las más rezagadas. 

Según el IPE, entre 2012 y 2022 el capital humano explica 36% de las diferencias de productividad entre regiones. Esto se refleja en altos niveles de anemia infantil en el oriente del país, que superan el 50% en varias regiones incluyendo Huánuco. La anemia impacta el desarrollo cognitivo y el rendimiento escolar futuro. Como consecuencia, estas regiones muestran un bajo desempeño educativo en secundaria. 

Otro factor son las deficiencias en infraestructura (25% de las brechas), evidenciadas en la baja cobertura de servicios básicos y vías de comunicación en muchas zonas del país. En Huánuco, sólo 34% de los hogares acceden a agua, luz y desagüe, frente a 87% en Lima. La precariedad en servicios básicos dificulta las actividades económicas y el acceso a educación de calidad.

Asimismo, las ineficiencias en el mercado laboral (28% de las brechas) promueven la informalidad. Huánuco tiene 78% de informalidad laboral, por encima del 76% nacional. Los trabajadores informales acceden a empleos de baja productividad y tienen menor protección social. Las microempresas donde laboran son 16 veces menos productivas que las grandes empresas formales.

En contraste, las regiones mineras muestran los mayores niveles de productividad laboral, gracias a la inversión y la tecnificación. Moquegua, con fuerte presencia minera, tiene una productividad 8 veces superior a la de Huánuco. 

La minería moderna genera un círculo virtuoso en las regiones donde se instala. Aparte del empleo directo, por cada puesto de trabajo en la gran minería se generan 8 adicionales en otros sectores. Esto se debe a la demanda de bienes, servicios e infraestructura. Asimismo, los impuestos y regalías mineras permiten al Estado invertir más en salud, educación e infraestructura. 

Lamentablemente, en los últimos años la productividad laboral ha caído a nivel nacional por los efectos de la pandemia y la inestabilidad política y social. Huánuco no es ajena a esta situación que nos aleja del progreso.

El reto ahora es implementar reformas que ataquen estas brechas con una visión de largo plazo. Un camino es retomar el Plan Nacional de Competitividad y Productividad, que detalla medidas en los ámbitos deficitarios: capital humano, infraestructura, mercado laboral e innovación. 

Por ejemplo, en infraestructura se requiere ejecutar proyectos priorizados de alto impacto, con expedientes técnicos de calidad. En capital humano, se deben redoblar esfuerzos contra la anemia infantil, mejorar la calidad educativa y alinear la formación de jóvenes a las demandas del mercado laboral. 

Asimismo, es clave desvincular el acceso a seguridad social del empleo formal, para facilitar la formalización de trabajadores. También urge simplificar regímenes tributarios que fomentan el enanismo empresarial informal.

El reto principal es articular a todos los actores para concretar estas reformas. Se necesita recuperar espacios como el Consejo Nacional de Competitividad, con participación del sector privado, la academia y la sociedad civil. Solo con una visión compartida se podrán cerrar las brechas y encaminar a Huánuco y el país hacia un desarrollo sostenible con mayor productividad.