Brasil asediado por ola de calor extrema y alerta de altas temperaturas

Brasil enfrenta una ola de calor sin precedentes, con temperaturas que han alcanzado sensaciones térmicas de 50,5 grados en Río de Janeiro, y se espera que esta situación extrema persista durante varios días más. Esta primera gran ola de calor de la temporada, aún antes del verano, ha puesto en alerta máxima a cientos de ciudades.

El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) ha pintado de naranja y rojo, colores que indican “peligro” y “gran peligro”, dos tercios del territorio brasileño. Esta categorización advierte sobre la alta probabilidad de daños y accidentes con riesgo para la vida humana. Un total de 1.413 municipios de 13 estados se encuentran en esta zona de riesgo, activada cuando las temperaturas superan la media en cinco grados durante varios días consecutivos. Paralelamente, se pronostican fuertes lluvias en el sur del país.

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El calor extremo, agravado por la elevada humedad, ha llevado a la población a buscar alivio en las playas y otros espacios abiertos. Sin embargo, la situación es crítica, con registros de 42,5 grados en Río de Janeiro y 37,4 grados en São Paulo, este último el día más caluroso para un mes de noviembre en 19 años.

Este fenómeno no solo ha provocado incomodidad y mal humor, sino también una carrera por adquirir aire acondicionado y un incremento significativo en la demanda de energía. De hecho, el lunes se registró el mayor consumo de energía en la historia de Brasil, con 100.955 megavatios, superando por primera vez los 100.000. A pesar de que las presas, principal fuente de energía del país, están bastante llenas, no se descarta el riesgo de apagones. Recientemente, un temporal en São Paulo causó un apagón histórico, dejando a cientos de miles de vecinos sin electricidad durante días y resultando en la muerte de ocho personas.

Un estudio reciente del Ministerio de Ciencia y Tecnología confirma que las olas de calor en Brasil se han vuelto más frecuentes. El número de días al año con temperaturas récord ha aumentado dramáticamente, pasando de un máximo de siete jornadas al año entre 1961 y 1990, a una media de 56 días de calor extremo entre 2011 y 2020.

Además del calor, el aumento en la frecuencia de fenómenos extremos es preocupante. El aire caliente bloquea la inestabilidad atmosférica, generando lluvias torrenciales en las zonas periféricas de estas masas de aire caliente. Se prevén lluvias récord en los próximos días, especialmente en el sur de Brasil, con posibles inundaciones, deslizamientos de tierra y, lamentablemente, más muertes. Este escenario extremo ya se vivió en septiembre cuando un ciclón en Rio Grande do Sul causó 50 muertes y ocho desapariciones.