Bosque montano de Carpish: zona para conservar

Son las seis de la mañana en Huánuco, caminamos de prisa rumbo a la Plaza Mayor. En el trayecto recordamos la hacienda “El Triunfo” ubicada en el valle de Derrepente, a los Morand, latifundistas de aquellas épocas tristes, al caudillo Aníbal Morand, entre otros pasajes de una gran novela. 

Si, hablamos de “No se suicidan los muertos”, novela de Esteban Pavletich. En esta obra el autor sustituye intencionalmente los nombres de los lugares y personajes; a Augusto Durand le pone Aníbal Morand, a la hacienda el “Éxito” lo llama “El Triunfo”, todo con el objetivo de omitir un hecho histórico conocido por los huanuqueños, la recordada historia de los Durand.

Hoy viajaremos por algunas rutas por donde se desarrolla la obra, allí donde algún día hubo muertes y mucha tragedia. Hoy nace una nueva esperanza, hoy nace la propuesta de creación del Área de Conservación Regional  “Bosque Montano de Carpish”.

Partimos desde la Plaza Mayor rumbo a Carpish, para después cruzando el puente Durand  arribar al valle de Derrepente. A medida que nos alejamos de la ciudad se dejan ver los últimos valles andinos llenos de vegetación que dan paso a la tibieza de la montaña y al calor húmedo que caracteriza a los llanos amazónicos.

El Área de Conservación Regional cuenta con una extensión de 50 559 ha más 2100 m2. Abarca las provincias de Huamalíes, Leoncio Prado, Dos de Mayo y Huánuco con sus distritos Monzón, Mariano Dámaso Beraún, Marías y Chinchao respectivamente. Con ello se busca conservar una muestra representativa de las yungas peruanas y punas húmedas de los Andes centrales, así como la biodiversidad asociada a la cordillera de Carpish.

A lo largo del camino se aprecia la belleza escénica que forman los bosques de neblina, las cataratas, las exuberantes montañas y su densa vegetación. Dentro del área existen nueve lagunas ubicadas en las cabeceras de cuenca entre los 3000 a 3500 m s.n.m., estas proveen de servicio hídrico a siete caseríos: Villa Paraíso, Chagllapampa, San Carlos de Derrepente, Las Pavas, San Juan de Cayumba Alta, Incahuasi y Santa Rosa de Quives, que se ubican en el valle de Derrepente por donde discurre el río Jarahuasi. En la zona sur a orillas del río Chinchao se encuentran los caseríos: Santa Rufina y Ñaupamarca.

Con el tiempo, los pobladores esperan hacer del valle de Derrepente, una zona dedicada al ecoturismo, convirtiéndola en su actividad potencial. Actualmente el bosque alberga en su interior 876 especies de flora y en cuanto a fauna se han registrado especies que se encuentran protegidas y otras endémicas.

En el caserío de San Pedro de Carpish, Elmer Manzanero ha tomado conciencia del cuidado y preservación de los bosques y junto a la asociación de productores agropecuarios han empezado con una negocio sostenible, ahora son proveedores de la empresa exportadora Green Farmer y exportan rocotos y granadilla a Francia, España, Italia y Chile. Además han conformado el comité de vigilancia del valle Derrepente.

La propuesta de establecimiento del área de conservación regional está en su fase final, ahora solo espera ser declarada como tal mediante un decreto supremo. Este proyecto empezó en 2015 gracias al gran trabajo desplegado por la ONG Naturaleza y Cultura y al apoyo del Gobierno Regional. Procuremos cuidar más el medio ambiente, con pequeñas acciones y con otras grandes como la creación de las áreas de conservación, todos podemos aportar a generar un gran cambio.