Un ataque aéreo de Israel contra el hospital Nasser, en Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza, dejó un saldo de 15 personas muertas, entre ellas cinco periodistas que trabajaban para agencias internacionales como Reuters y Associated Press, según informó la Defensa Civil palestina.
El portavoz de la organización de rescatistas, Mahmud Basal, precisó que los ataques ocurrieron en dos momentos: primero un dron cargado con explosivos impactó la zona y, minutos después, un nuevo bombardeo alcanzó el hospital mientras se atendía a los heridos.
Entre los fallecidos se encuentran Mariam Dagga, periodista visual de 33 años de Associated Press, y Husam al Masri, colaborador de Reuters. Asimismo, Al Jazeera confirmó la muerte de Mohammad Salama, camarógrafo y fotoperiodista, apenas dos semanas después de que otros cuatro reporteros de la cadena perdieran la vida en otro ataque atribuido al ejército israelí.
Las agencias internacionales expresaron su consternación y exigieron respuestas inmediatas. La Asociación de la Prensa Extranjera (FPA) pidió explicaciones al gobierno de Israel y demandó que cese “la práctica de atacar periodistas”.
Desde el inicio de la guerra en Gaza, el pasado 7 de octubre, más de 230 trabajadores de prensa han muerto en los bombardeos, una cifra sin precedentes que ha generado alarma en organismos de derechos humanos y medios internacionales.
Aunque el ejército israelí reconoció la operación en las inmediaciones del hospital, aseguró que no tiene como objetivo a periodistas y “lamenta cualquier daño colateral”. Sin embargo, la comunidad internacional sigue cuestionando el alto número de informadores caídos en el conflicto.
El bombardeo contra el hospital Nasser no solo cobró la vida de periodistas y civiles, sino que volvió a poner en el centro del debate el alto costo humano de la guerra en Gaza y la grave amenaza contra la libertad de prensa en zonas de conflicto.




