La presidenta Dina Boluarte respondió a las críticas por la duración de su discurso ante el Congreso el pasado 28 de julio, argumentando que lo redujo debido al cansancio de los parlamentarios.
Durante una actividad oficial en San Isidro, Boluarte minimizó las críticas y bromeó sobre la duración de su discurso, afirmando que “Nos criticaron mucho aquel 28 de julio cuando cinco horas, y eran poco las cinco horas del mensaje a la nación de todo lo que habíamos hecho, ese 28 de julio solo dijimos lo más importante que hicimos, sin contar todo lo demás que venimos trabajando. Quizás nos hubiéramos quedado ahí más de 24 horas hablando. Pero también, entendí el cansancio de los congresistas y por ahí me demoré solo cinco horas, dándole cuenta al Perú, dándole cuenta a las hermanas y hermanos”, señaló.
Sin embargo, esta justificación parece no tener en cuenta que varios parlamentarios, incluyendo al Canciller Javier Gonzáles Olaechea y al hermano de la presidenta, Nicanor Boluarte, fueron captados por las cámaras de televisión durmiendo durante el discurso. Además, algunos parlamentarios abandonaron la sesión después del mediodía y calificaron la intervención de la presidenta como “innecesaria” y “vacía”.
La respuesta de la presidenta Boluarte a las críticas sugiere que no está dispuesta a reconocer las limitaciones de su discurso y prefiere minimizar las críticas en lugar de abordarlas de manera constructiva. Esto puede generar una percepción de desvinculación con los parlamentarios y la ciudadanía, y puede afectar la credibilidad de su gestión.
Es importante destacar que la duración del discurso presidencial es un tema relevante, ya que refleja la capacidad de la mandataria para comunicarse de manera efectiva y respetuosa con los parlamentarios y la ciudadanía. La capacidad de escucha y respuesta a las críticas también es fundamental para una gestión exitosa.




