Boluarte niega renunciar a pesar de protestar sociales y alta desaprobación en las calles

La presidenta Dina Boluarte enfrenta la peor crisis de legitimidad de su mandato. Según la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 93% de los peruanos rechaza su gestión, mientras que solo el 4% la aprueba. Asimismo, las constantes protestas sociales en Lima no parecen cesar y se incrementan con el paso de las semanas.


Sin embargo, en un evento oficial, la jefa de Estado descartó renunciar y desestimó las recientes protestas en Lima que exigieron su salida y el cierre del Congreso.
“No voy a renunciar porque algunas voces acostumbradas a la anarquía y al desorden lo pidan. Yo soy una mujer demócrata y voy a defender la democracia”, afirmó Boluarte, en un discurso en el que calificó de “plataforma política” las demandas ciudadanas.


Protestas masivas
Durante el último fin de semana, miles de personas marcharon en el centro de Lima y en varias regiones del país, exigiendo un cambio político profundo. No obstante, Boluarte cuestionó la legitimidad de estas manifestaciones, acusando a los colectivos convocantes de no representar verdaderas demandas sociales.
“Dicen justicia social, pero lo único que proponen es cerrar el Congreso y que renuncie la presidenta. Eso no es justicia social, eso es violencia y cultura de odio”, agregó.


Crisis de legitimidad en ascenso
El sondeo del IEP confirma que el descontento con el Gobierno se extiende a todas las regiones y sectores sociales. El estudio, realizado entre el 19 y 24 de septiembre a 1.202 ciudadanos, con un margen de error de ±2,8 puntos, revela un rechazo generalizado que trasciende la polarización política.
El nivel de desaprobación actual convierte a Boluarte en la mandataria con menor respaldo popular en la historia democrática reciente del Perú. A ello se suma la alta desaprobación de miembros de su gabinete, como el ministro de Justicia, Juan José Santiváñez, cuestionado por más del 70% de la ciudadanía.


Democracia en entredicho

La presidenta insiste en presentarse como defensora de la democracia, pese a que durante su mandato se registraron denuncias de represión en protestas que dejaron decenas de muertos y cientos de heridos.
Mientras tanto, la crisis política se agudiza con un Congreso igualmente impopular y sin capacidad de recomponer la confianza ciudadana. En este escenario, el Perú permanece atrapado en una crisis de representación, con la mayoría de la población sin una alternativa clara de liderazgo político: más del 60% de los encuestados reconoce que aún no sabe por quién votar en futuras elecciones.