En medio de una compleja coyuntura política marcada por denuncias de corrupción, una desaprobación ciudadana del 93% y llamados a su vacancia, la presidenta Dina Boluarte presentó el programa de alimentación escolar ‘Wasi Mikuna’, destinado a reemplazar al cuestionado ‘Qali Warma’. Durante el evento, la mandataria evitó leer un discurso preparado, optando por improvisar como “madre y ciudadana que va al mercado”.
Sin embargo, las declaraciones de Boluarte no estuvieron exentas de polémica, ya que en el acto no participaron periodistas y la mandataria eludió referirse al reciente escándalo protagonizado por su ex primer ministro, Alberto Otárola, quien admitió haberse sometido a una rinoplastia durante su mandato sin haberlo comunicado al público.
Corrupción en el centro del debate
Boluarte se refirió a las denuncias de corrupción en su gestión, especialmente las relacionadas con los alimentos distribuidos por ‘Qali Warma’. La mandataria afirmó que, al asumir como ministra de Desarrollo e Inclusión Social, enfrentó rumores sobre irregularidades en las certificaciones de alimentos. Según explicó, tras coordinar con el Instituto Nacional de Calidad (Inacal) y otros organismos, se determinó que los productos cumplían con las especificaciones técnicas requeridas.
“No nos podemos dar el lujo de contemplar a corruptos y corruptores. Aquel que toque un solo sol del erario nacional debe ser expulsado de la gracia de Dios”, declaró. Boluarte también resaltó que nunca se apropió de recursos públicos, recordando su experiencia como profesora en zonas rurales de Apurímac.
“Cuando fui profesora en Cotaruse, organicé a los padres para alimentar bien a los chicos. No toqué ni un grano de arroz para llevarlo a mi casa porque es sagrado el alimento de la población, y más aún el de los niños”, expresó.
‘Wasi Mikuna’: ¿solución o más dudas?
El programa ‘Wasi Mikuna’, anunciado como una solución a los problemas de ‘Qali Warma’, busca garantizar una alimentación adecuada y sostenible para niños desde los tres años, integrando modelos de gestión participativos con la comunidad y la cooperación internacional.
El decreto de creación fue publicado poco antes de que el Congreso interpele al ministro de Educación, Julio Demartini, por presuntas irregularidades en la distribución de alimentos. Este programa surge tras denuncias de intoxicaciones en regiones como Puno y Cajamarca y un ambiente de desconfianza hacia la administración pública.
A pesar del anuncio, la Fiscalía ya inició una investigación preliminar contra Demartini y la viceministra Jessica Niño de Guzmán por posibles omisiones en el manejo del programa anterior.
Educación y pobreza: las prioridades declaradas
En su discurso, Boluarte insistió en que la educación y la lucha contra la pobreza son los ejes centrales de su gobierno. Resaltó iniciativas como la implementación de programas de inglés y educación cívica desde la etapa preescolar, así como esfuerzos para mejorar las condiciones en colegios rurales.
“La pobreza en los colegios rurales refleja la necesidad urgente de políticas inclusivas. Nosotros, que venimos de provincias, conocemos de cerca estas carencias. No podemos detenernos en reactivar la economía, mejorar la seguridad ciudadana y garantizar el acceso a la educación y la salud”, afirmó.
Silencio ante la rinoplastia de Otárola
El discurso de Boluarte no incluyó referencias al escándalo desatado por su ex primer ministro, Alberto Otárola, quien recientemente confirmó haberse sometido a una rinoplastia en 2022 sin informar a la ciudadanía. Este hecho ha intensificado las críticas hacia la administración de Boluarte, cuestionada por la falta de transparencia y por desatender las demandas ciudadanas en un contexto de descontento generalizado.
Aunque Otárola era considerado uno de los principales aliados de Boluarte, su confesión ha debilitado aún más la imagen del gobierno, alimentando las voces que exigen cambios inmediatos en la conducción del país.
Reacciones y cuestionamientos
Analistas políticos y colectivos ciudadanos no han tardado en pronunciarse sobre las recientes declaraciones y decisiones del Ejecutivo. Mientras algunos valoran el enfoque de ‘Wasi Mikuna’, otros lo consideran un intento desesperado por desviar la atención de los problemas estructurales de corrupción y desgobierno.
El politólogo Luis Paucar, en un informe para La República, señaló que:
“El gobierno está apostando por una narrativa emotiva, presentando a Boluarte como una figura cercana y maternal, pero esto no basta para recuperar la confianza ciudadana. Los problemas de fondo, como la corrupción y la incapacidad de gestión, siguen intactos”.
Por su parte, sectores opositores en el Congreso han calificado el programa de alimentación como un cambio cosmético que no resuelve las deficiencias de ‘Qali Warma’.
Desafíos de Boluarte en medio de una crisis política
Con una aprobación que apenas roza el 7%, la presidenta enfrenta una de las gestiones más complicadas en la historia reciente del Perú. Las denuncias de corrupción, los problemas de legitimidad y las divisiones en el Congreso son solo algunos de los obstáculos que dificultan su continuidad en el cargo.
Boluarte ha intentado posicionarse como una líder comprometida con la justicia social y las necesidades del país, pero las críticas a su gobierno no ceden. La creación de programas como ‘Wasi Mikuna’ puede ser un paso en la dirección correcta, pero el éxito dependerá de su implementación efectiva y de un compromiso real con la transparencia y la rendición de cuentas.
Conclusión
El mensaje de Dina Boluarte durante la presentación de ‘Wasi Mikuna’ revela una administración en búsqueda de legitimidad y conexión con la ciudadanía. Sin embargo, eludir temas sensibles como la rinoplastia de Otárola y las investigaciones por corrupción refuerzan la percepción de que su gobierno carece de respuestas claras a las demandas sociales.
A medida que avanzan las investigaciones y las presiones políticas se intensifican, el futuro de Boluarte y su equipo de gobierno parece cada vez más incierto. En este escenario, no solo está en juego la estabilidad de su administración, sino también la confianza de un país en sus instituciones.




