A pocas horas de abandonar la presidencia, Luis Arce fue expulsado del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que lo llevó al poder en 2020. La dirigencia lo acusó de malversar fondos partidarios y responsabilizarlo de la debacle económica y electoral que precipitó el colapso del bloque político que dominó Bolivia por casi dos décadas.
Denuncian desfalco interno
Según Grover García, dirigente nacional del MAS, la expulsión responde a tres causas principales: el presunto desvío de recursos del partido sin rendición de cuentas, procesos judiciales por corrupción y la incapacidad del mandatario para contener la grave crisis económica. “Le dimos propuestas para salir de la crisis, pero no nos escucharon. La responsabilidad es de él y de sus ministros”, afirmó García.
Arce, quien asumió el poder como heredero de Evo Morales, se vio enfrentado a su mentor desde 2022 por el control del partido. La fractura se profundizó tras los comicios generales de agosto, en los que el MAS apenas alcanzó el 3,17 % de los votos, sellando su debacle política.
Rodrigo Paz asume la presidencia
Rodrigo Paz Pereira, líder del Partido Demócrata Cristiano (PDC), asume la presidencia este 8 de noviembre con promesas de cambio y una agenda aperturista. La ceremonia de investidura en La Paz contará con la presencia de más de 50 delegaciones internacionales y cinco jefes de Estado: Gabriel Boric (Chile), Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y Yamandú Orsi (Uruguay).
Jeanine Áñez es liberada
En medio del cambio de gobierno, el Poder Judicial de Bolivia anuló la sentencia contra la expresidenta interina Jeanine Áñez por el caso denominado “golpe de Estado II”, ordenando su excarcelación. La exmandataria, quien estuvo casi cinco años en prisión, participará del acto de transmisión de mando.
Por su parte, Evo Morales solicitó al sistema judicial levantar temporalmente la orden de captura en su contra, vigente desde enero por un proceso de trata agravada. El exmandatario, actualmente refugiado en el Trópico de Cochabamba, calificó el caso como una “persecución política” y pidió asistir a la investidura.




