La junta militar de Birmania realizó este viernes un inusual llamado a la comunidad internacional para solicitar ayuda humanitaria, luego de que un devastador terremoto de magnitud 7,7 sacudiera el centro-norte del país, dejando un saldo preliminar de 200 muertos y al menos 700 heridos, según el último balance oficial. Ante la magnitud de la catástrofe, el régimen militar ha decretado el estado de emergencia en seis regiones afectadas.
El portavoz de la junta, Zaw Min Tun, confirmó la solicitud de ayuda en un breve mensaje enviado a la agencia EFE, mientras que la Organización de Naciones Unidas (ONU) informó que, de acuerdo con fuentes locales, la cifra real de víctimas podría ser mucho mayor. Según Agencia EFE para EL COMERCIO
Un sismo devastador
El movimiento telúrico ocurrió a las 12:50 hora local (6:20 GMT) con una profundidad de 10 kilómetros en la región de Sagaing, y su epicentro se situó a aproximadamente 17 kilómetros de Mandalay, la segunda ciudad más grande del país con una población de 1,2 millones de habitantes, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El organismo estadounidense emitió una alerta naranja, la segunda más grave tras la roja, advirtiendo sobre un alto número de víctimas y grandes pérdidas económicas.
El jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Tom Fletcher, afirmó en la red X que los equipos de respuesta de la agencia “están actuando con rapidez para evaluar y brindar asistencia” en las zonas afectadas.
Rescate y colapso de infraestructuras
Testigos en Naipyidó y Mandalay han informado de graves daños en numerosas edificaciones. Un trabajador de un equipo de rescate explicó a EFE que “no contamos con los medios suficientes para remover los escombros” y que están utilizando recursos limitados para trasladar a los heridos y recuperar cuerpos.
El Comité de Gestión de Desastres del país aún no ha emitido un balance oficial de daños materiales. Sin embargo, organizaciones humanitarias locales han alertado sobre el derrumbe de edificios, puentes y monasterios, incluyendo uno donde quedaron atrapados 20 niños.
Marie Manrique, coordinadora de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), alertó desde Rangún sobre la posibilidad de que un importante puente colapsado haya dañado una presa cercana, lo que podría agravar aún más la crisis humanitaria.
En muchas zonas afectadas, la población se ha quedado sin electricidad, dificultando los esfuerzos de rescate y comunicación.
Impacto regional y respuesta internacional
El terremoto no solo afectó a Birmania, sino que también se sintió en países vecinos como Tailandia, donde la primera ministra Paetongtarn Shinawatra declaró el estado de emergencia en Bangkok. Al menos tres personas han fallecido y más de 80 están atrapadas tras el derrumbe de un edificio en construcción.
Por su parte, organizaciones como World Vision y Christian Aid han iniciado operativos de emergencia en las zonas más afectadas para llevar asistencia médica, refugio y alimentos a las víctimas.
Una nación en crisis
El terremoto ocurre en un contexto de inestabilidad política en Birmania, donde la junta militar gobierna desde el golpe de Estado de 2021. La crisis humanitaria provocada por el sismo podría agravar aún más la situación en un país ya afectado por conflictos internos y sanciones internacionales.
La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la tragedia, mientras el régimen birmano busca asistencia para enfrentar una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente.




