Balance de la elección canadiense El futuro de Mark Carney y los liberales

La reciente **elección** en Canadá ha marcado un punto de inflexión en la política nacional, redefiniendo la relación del país con su vecino del sur, Estados Unidos. El triunfo del Partido Liberal, liderado por Mark Carney, ex gobernador del Banco de Canadá y figura destacada en el ámbito financiero internacional, augura una etapa de firmeza frente a las políticas proteccionistas y las declaraciones controversiales del presidente Trump. Este resultado electoral no solo refleja la voluntad de los canadienses, sino también un posicionamiento estratégico frente a las dinámicas geopolíticas globales, en un contexto donde el comercio internacional y la soberanía nacional son temas centrales.

Según la investigación publicada por The New York Times, Mark Carney condujo al Partido Liberal a una ajustada victoria en las elecciones canadienses del lunes, asegurando un cuarto mandato para el partido y un mandato renovado para liderar la lucha contra el presidente Trump por el comercio y la soberanía de la nación.

El primer discurso de Carney como Primer Ministro, pronunciado en Ottawa, evidenció un tono desafiante hacia la administración Trump, centrando su mensaje en la defensa de los intereses canadienses ante las amenazas percibidas desde Washington. La campaña electoral de Carney estuvo fuertemente influenciada por las declaraciones del presidente Trump sobre la posibilidad de anexar Canadá como el estado número 51 de Estados Unidos, así como por la imposición de aranceles a productos canadienses. Estos elementos jugaron un papel crucial en la movilización del electorado y en la consolidación del apoyo al Partido Liberal.

A pesar de la victoria, el Partido Liberal no logró obtener la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, lo que obligará al gobierno de Carney a buscar alianzas con partidos minoritarios para aprobar su agenda legislativa. Esta situación presenta desafíos importantes para la gobernabilidad y requerirá de habilidad política para construir consensos y garantizar la estabilidad del gobierno. La dependencia de otros partidos podría moderar algunas de las posturas más firmes de Carney en relación con Estados Unidos, buscando un equilibrio entre la defensa de los intereses nacionales y la necesidad de mantener relaciones comerciales viables.

Carney ha expresado su intención de mantener los aranceles de represalia impuestos a Estados Unidos en respuesta a las medidas proteccionistas de Trump. Sin embargo, ha advertido sobre los riesgos de expandir estas medidas, argumentando que podrían perjudicar más a los canadienses que a los estadounidenses. Esta postura refleja una visión pragmática de la relación comercial bilateral, reconociendo la importancia de Estados Unidos como principal socio comercial de Canadá, representando aproximadamente el 75% de las exportaciones canadienses.

En cuanto a las relaciones personales, Carney y Trump sostuvieron una conversación telefónica antes de las elecciones, calificada como “profesional”. No obstante, Carney reveló durante la campaña que Trump mencionó la posibilidad de convertir a Canadá en el estado número 51 durante esa conversación. La confirmación de este hecho, aunque no corroborada independientemente, intensificó la retórica anti-Trump y galvanizó el apoyo a Carney entre los votantes preocupados por la soberanía nacional. Este evento puntual subraya la complejidad y la volatilidad de las relaciones entre ambos países bajo las actuales administraciones.