Bajo la administración Trump, el Ministro de Defensa de Taiwán sostiene que Estados Unidos mantiene su papel de contrapeso frente a China

La **seguridad** de Taiwán se encuentra en un punto crítico, con el Ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, reafirmando la confianza en el papel de Estados Unidos como elemento disuasorio frente a una posible invasión china, mientras subraya la imperiosa necesidad de fortalecer las propias defensas de la isla. Esta postura se produce en un contexto de creciente tensión en el Estrecho de Taiwán, una vía marítima de vital importancia estratégica y económica a nivel global, por donde transita un porcentaje significativo del comercio mundial.

Según la investigación publicada por The New York Times, pese a las incertidumbres generadas por algunas políticas de la administración Trump, como el aumento de aranceles y las exigencias de un mayor gasto militar a Taiwán, el gobierno taiwanés mantiene la esperanza en el compromiso estadounidense con la seguridad en la región del Indo-Pacífico.

Koo enfatizó que la clave para disuadir a China reside en la capacidad de Estados Unidos, junto con sus alianzas en Asia, para demostrar de forma creíble los elevados costes económicos y políticos que acarrearía una acción militar contra Taiwán. Esta estrategia de disuasión, según el ministro, es compartida por Washington, que considera la estabilidad del Estrecho de Taiwán un interés común.

El apoyo de Estados Unidos, especialmente a través de la venta de armas y el respaldo en materia de seguridad, sigue siendo fundamental para la defensa de Taiwán. Si bien la legislación estadounidense no obliga explícitamente a intervenir militarmente en caso de ataque, sí establece la necesidad de proporcionar armas defensivas a la isla y de mantener la capacidad de hacerlo. En este sentido, la modernización del ejército taiwanés, impulsada por Koo, se centra en la adopción de estrategias de “guerra asimétrica”, que priorizan la movilidad, la tecnología y la capacidad de respuesta ante un posible ataque.

Sin embargo, persisten dudas sobre la velocidad y la eficacia de los esfuerzos de modernización taiwaneses, especialmente en comparación con el rápido avance militar de China. Expertos y funcionarios tanto en Taiwán como en el extranjero han expresado la necesidad de acelerar la adopción de nuevas tecnologías y armamento, como drones y misiles móviles, para contrarrestar la superioridad numérica del ejército chino.

Un desafío adicional radica en la capacidad de la industria armamentística estadounidense para satisfacer la creciente demanda de armas por parte de Taiwán, ya que los retrasos en la entrega de armamento adquirido representan un obstáculo significativo para la modernización militar de la isla. A pesar de este escollo, el aumento del gasto militar taiwanés, impulsado en parte por las presiones de la administración Trump, demuestra el compromiso de la isla con su propia defensa, aunque la oposición interna plantea interrogantes sobre la viabilidad de algunos proyectos militares.

El ministro Koo, consciente de las críticas, defiende la transformación en curso del ejército taiwanés, haciendo hincapié en la importancia de la formación práctica y la adaptación a las nuevas formas de guerra. Su enfoque se centra en el desarrollo de capacidades asimétricas, incluyendo drones, inteligencia artificial y ciberseguridad, con el objetivo de disuadir a China y proteger la seguridad de Taiwán. La promesa del presidente Lai Ching-te de destinar una parte importante del aumento del gasto militar a la compra de armas estadounidenses podría, además, apaciguar las tensiones comerciales con Washington.