El plan de mantener limpia la ciudad necesita del compromiso de los vecinos, sin ello ningún trabajo será positivo, ninguna ciudad será limpia y ordenada si sus habitantes no tienen responsabilidad y no se dan cuenta de lo que ello significa para su propio beneficio; en otras palabras, de nosotros mismos depende tener las calles limpias.
Los camiones recolectores tienen sus rutas y horarios que debemos respetar, pero encontramos vecinos a quienes muy poco les interesa el horario establecido y sacan sus desechos inclusive después que los vehículos hayan pasado por su puerta o su barrio. A este problema se suma la cantidad de perros abandonados, que buscando alimentarse, despedazan las bolsas para rescatar algo de comida entre la basura, dejándola regada en las calles.
En el colmo de la mala práctica y poco cariño a la ciudad, estos malos vecinos que “tiran” su basura a la calle los días domingos que no hay servicio de recojo, sacan sus bolsas en pleno día dando un horrible espectáculo y contaminando, cuando muy bien pueden esperar hasta el día lunes para recién eliminar sus desechos.
Dicen los turistas que esta ciudad es acogedora y de gente culta, pues mejoremos en algo esta apreciación, cuidando nuestros escasos parques y manteniendo limpias nuestras calles.



